El humo sube despacio entre los castaños. El calor de la hoguera contrasta con el frío húmedo del otoño. Alrededor, las voces suenan alegres, las caras se tiznan con ceniza y el vino nuevo corre como si llevara dentro la memoria de todo un año. Así se vive el Magosto en Galicia: una celebración que huele a castaña asada y sabe a infancia compartida.
¿Qué es el Magosto?
El Magosto es una fiesta tradicional gallega que se celebra entre finales de octubre y mediados de noviembre, coincidiendo con el Día de Todos los Santos y especialmente con la festividad de San Martiño (11 de noviembre). Su esencia: reunirse alrededor del fuego para asar castañas, beber vino nuevo y celebrar el cambio de estación.
Pero el Magosto no es solo gastronomía. Es un rito comunitario que une generaciones, marca el final del ciclo agrícola y recuerda, entre risas y brasas, a los que ya no están.

Un origen antiguo entre la tierra y el fuego
La tradición del Magosto hunde sus raíces en tiempos paganos. Los pueblos del noroeste de la península celebraban con fuego el final de las cosechas y agradecían a la tierra los frutos recogidos. La castaña, abundante y nutritiva, era uno de esos regalos.
Con la llegada del cristianismo, el Magosto se fusionó con las celebraciones del Día de Todos los Santos. El fuego ya no solo servía para iluminar y calentar, sino también para purificar, recordar a los muertos y proteger a los vivos.
Hoy, aunque se ha modernizado en muchos aspectos, sigue conservando ese tono simbólico de transición, memoria y celebración rural.
¿Cómo se celebra el Magosto en Galicia?
🔥 La hoguera como corazón de la fiesta
Todo gira alrededor del fuego. En plazas, patios o claros del bosque, se enciende una gran hoguera donde se asan las castañas. Se colocan en tambores metálicos o directamente sobre las brasas, y se remueven con palos largos mientras suenan risas y crujen las cáscaras.
El olor a humo y castaña tostada forma parte del imaginario colectivo gallego.
🍷 Vino nuevo y comida sencilla
El Magosto coincide con la salida del viño novo, el primero de la temporada. Suele ser tinto, joven y con sabor afrutado. Se bebe en tazas o en jarras de barro, acompañado de chorizos, empanadas o pan recién hecho. No hay manteles: hay piedra, hay leña, hay comunidad.
🖌️ Caras tiznadas y juegos populares
Una de las costumbres más queridas es tiznarse la cara con las cenizas de la hoguera. Lo que en su origen pudo tener un carácter ritual o simbólico, hoy se vive como un juego divertido entre amigos y familiares.
También se organizan bailes, rondallas, juegos populares y actividades para los más pequeños. Cada aldea o pueblo le da su toque personal.

Dónde se vive el Magosto con más intensidad
Aunque se celebra en toda Galicia, hay lugares donde el Magosto tiene un peso especial:
- Ourense: ciudad vinculada al fuego y a las termas, organiza magostos multitudinarios con actuaciones, concursos y cenas populares.
- O Courel: en esta sierra de castaños centenarios, el Magosto recupera su esencia más rural y auténtica.
- Monterrei: une el Magosto con su tradición vinícola, ofreciendo una combinación perfecta entre producto local y celebración ancestral.
Una fiesta de fuego que conecta con otras
El Magosto no está solo en el calendario gallego. Forma parte de una serie de fiestas que, a través del fuego, celebran la vida, la muerte y la renovación.
- En la Noite de San Xoán, saltamos las llamas para dejar atrás lo viejo. En el Magosto, el fuego une, calienta y nos devuelve al origen.
- Con la queimada, pronunciamos conjuros que protegen a los nuestros y espantan lo que no se ve. Ambas celebraciones comparten la creencia de que el fuego purifica y protege.
- El Samaín, que se celebra solo unos días antes, marca el regreso simbólico de los difuntos. En muchos pueblos, Samaín y Magosto se funden en una misma semana de recuerdo y conexión espiritual.
- La matanza do porco, aunque diferente, también comparte ese carácter de reunión vecinal, cierre de ciclo y transmisión cultural que define al Magosto.



Preguntas frecuentes
¿Qué alimentos se comen en el Magosto?
Principalmente castañas asadas y vino nuevo, aunque muchas familias y asociaciones acompañan la fiesta con embutidos, empanadas, pan de millo o dulces de otoño.
¿Por qué se tiznan las caras?
Originalmente, podía tener un valor ritual: confundirse con los espíritus, purificarse o simplemente celebrar el descontrol. Hoy se mantiene como una tradición lúdica que añade humor y cercanía.
¿Cuándo se celebra el Magosto?
La fecha varía según la zona, pero suele celebrarse entre el 1 y el 11 de noviembre, con mayor intensidad en torno al Día de San Martiño.
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Si te emocionan las fiestas que nacen de la tierra, el fuego y la comunidad, hay otras celebraciones gallegas que comparten ese mismo latido ancestral:
- En la Noite de San Xoán, el fuego se convierte en puerta mágica para renacer con la llegada del verano. Es otra noche donde la comunidad se reúne alrededor de lo esencial.
- La queimada, con su conxuro tradicional, encarna el poder protector del fuego gallego, invocando a la memoria y alejando lo oscuro.
- El Samaín, precursora celta del Halloween, recuerda que la vida y la muerte bailan juntas al final del otoño, justo cuando se encienden las hogueras del Magosto.
- La morriña, ese sentimiento tan gallego, se cuela también en el Magosto: en cada castaña que estalla, en cada cara tiznada, en cada abrazo bajo la lluvia fina.
Magosto: cuando Galicia se abraza junto al fuego
En un tiempo donde todo corre, el Magosto invita a parar. A encender una hoguera, a asar castañas, a mirar a los ojos a quienes te rodean. A recordar que el calor más importante no lo da la brasa, sino la gente que se sienta contigo alrededor.
Porque en Galicia, cuando el otoño llega, la memoria no se apaga: chispea entre castañas y risas, como siempre ha hecho.










