Chuletas de cerdo al horno con patatas

Chuletas de cerdo al horno con patatas

Estas chuletas de cerdo al horno con patatas se cocinan a 190 °C, pero la carne y la guarnición no entran a la vez. Primero se prehornean durante 30 minutos las patatas finas con cebolla, ajo y caldo; después se añaden las chuletas previamente doradas y se termina el conjunto entre 12 y 18 minutos, según su grosor. La referencia segura está en el centro de la carne, que debe alcanzar 70 °C, y no en el color exterior. Un reposo de cinco minutos conserva mejor los jugos y permite servir unas patatas tiernas sin prolongar innecesariamente el horno.

Resumen de la receta

Tiempo 1 h 10 min
Dificultad Fácil
Raciones 4
Por ración 520 kcal

Ingredientes

  • 4 chuletas de cerdo de 250 g
  • 900 g de patatas
  • 2 cebollas
  • 3 dientes de ajo
  • 120 ml de vino blanco
  • 150 ml de caldo
  • 50 ml de aceite
  • 1 cucharadita de tomillo
  • 10 g de sal
  • pimienta

Valores nutricionales

Calorías
520 kcal
Proteínas
41 g
Hidratos
43 g
Grasas
25 g
Fibra
5 g

Elaboración paso a paso

  1. 1

    Preparar el horno y cortar la guarnición

    Calienta el horno a 190 °C con calor arriba y abajo, o a 180 °C si utilizas ventilador. Pela los 900 gramos de patatas y córtalas en rodajas uniformes de unos 4 milímetros. Corta las dos cebollas en tiras finas y pica los tres dientes de ajo. Un grosor regular es más importante que una forma perfecta.

  2. 2

    Prehornear las patatas y la cebolla

    Extiende patatas, cebolla y ajo en una bandeja amplia sin formar una capa demasiado profunda. Añade 35 mililitros de aceite, los 150 mililitros de caldo, parte de la sal y pimienta. Mezcla, cubre la bandeja y hornea durante 25 minutos. Destapa, remueve con cuidado y continúa cinco minutos más, hasta que una patata empiece a ceder al pincharla sin estar terminada.

  3. 3

    Secar y sazonar las chuletas

    Mientras se hace la guarnición, seca las cuatro chuletas con papel de cocina. Reparte la sal restante, pimienta y el tomillo por ambas caras. Si presentan una banda gruesa de grasa, practica uno o dos cortes superficiales en ella sin llegar a la carne para limitar que la pieza se curve al dorarla.

  4. 4

    Dorar la carne brevemente

    Calienta en una sartén los 15 mililitros de aceite restantes a fuego medio-alto. Dora las chuletas durante un minuto por cada cara, sin intentar cocinarlas por completo. Trabaja en dos tandas si la sartén no permite colocarlas separadas y reserva la carne en una fuente limpia.

  5. 5

    Recuperar el fondo con el vino

    Retira el exceso de grasa de la sartén si fuera necesario, manteniendo los jugos tostados. Vierte los 120 mililitros de vino blanco y deja hervir dos o tres minutos mientras raspas suavemente el fondo. El vino debe perder su aroma alcohólico más intenso, pero no reducirse por completo.

  6. 6

    Terminar las chuletas sobre las patatas

    Saca la bandeja, coloca las chuletas sobre la guarnición sin solaparlas y reparte por encima la reducción de vino. Hornea destapado entre 12 y 18 minutos. Empieza a comprobar a los 12 minutos introduciendo un termómetro por el lateral de la chuleta más gruesa, sin tocar el hueso. Retira cada pieza cuando el centro alcance 70 °C.

  7. 7

    Reposar la carne y comprobar las patatas

    Pasa las chuletas a una fuente limpia y déjalas reposar cinco minutos sin envolverlas herméticamente. Comprueba las patatas: si aún ofrecen resistencia, devuelve la bandeja al horno unos minutos mientras reposa la carne. Sirve cada chuleta con la guarnición y los jugos de la bandeja.

Preguntas frecuentes sobre la receta de Chuletas de cerdo al horno con patatas

¿A qué temperatura se hacen las chuletas de cerdo al horno?

Esta receta utiliza 190 °C con calor arriba y abajo, o 180 °C con ventilador. Esa temperatura permite terminar la carne y dorar la superficie sin secar el fondo con demasiada rapidez. La temperatura del horno orienta el proceso; el punto final se comprueba en el centro de la chuleta.

¿Cuánto tiempo necesitan las chuletas de cerdo al horno?

Después de dorarlas un minuto por cada lado, unas chuletas de 250 gramos necesitan aproximadamente entre 12 y 18 minutos. El grosor, la presencia de hueso y el horno modifican esa referencia. Empieza a comprobar pronto y retira cada pieza al alcanzar 70 °C en su parte más gruesa.

¿Cómo se consiguen unas chuletas al horno jugosas?

Utiliza piezas de grosor uniforme, dóralas brevemente, colócalas sobre una guarnición ya avanzada y controla el centro con termómetro. Después, deja reposar cinco minutos. La jugosidad depende más del punto final que de añadir una gran cantidad de líquido.

¿Por qué se prehornean las patatas?

La patata necesita bastante más tiempo que una chuleta. Si ambos ingredientes entran crudos a la vez, habrá que elegir entre patatas duras o carne demasiado hecha. Cortarlas finas y adelantarlas 30 minutos permite que todo termine casi al mismo tiempo.

¿Se pueden utilizar chuletas de cerdo sin hueso?

Sí, aunque suelen cocinarse antes y ofrecen menos margen frente al exceso de horno. Mantén el mismo método, empieza a medir unos minutos antes y retíralas individualmente cuando alcancen la temperatura indicada.

¿Se puede omitir el dorado en la sartén?

Se puede, pero el acabado será más pálido y se perderá el fondo tostado que aporta sabor al vino. Si quieres evitar la sartén, seca bien las chuletas, pincélalas con el aceite y utiliza el gratinador únicamente al final, vigilando para no pasarlas de cocción.

¿Puede prepararse la receta con antelación?

Puedes prehornear las patatas y la cebolla, enfriar la bandeja y guardarla tapada en el frigorífico. Añade las chuletas doradas cuando vayas a terminar el plato. No conviene cocinar la carne por completo y volver a hornearla, porque se reseca con facilidad.

¿Cómo se conservan y recalientan las sobras?

Refrigera carne y guarnición antes de que pasen dos horas, en un recipiente cerrado, y consúmelas en tres o cuatro días. Para recalentar, añade una cucharada de caldo, cubre la fuente y calienta hasta que el centro esté bien caliente. Destapa solo al final para evitar que se seque.

Curiosidades y más información sobre la receta

Dos ingredientes principales, dos relojes

La chuleta y la patata no responden igual al horno. La carne necesita una cocción relativamente breve y un reposo; la patata requiere tiempo para que el calor llegue al centro y ablande su almidón. Adelantar la guarnición resuelve esa diferencia sin cocinar cada parte en una receta separada.

El grosor decide más que el peso

Dos chuletas de 250 gramos pueden tener formas muy distintas. Una pieza ancha y fina se cocina antes que otra compacta y gruesa, aunque pesen lo mismo. Por eso el intervalo de 12 a 18 minutos es orientativo y la medición se hace siempre en la zona de mayor grosor.

Dorar y asar cumplen funciones diferentes

La sartén caliente crea rápidamente una superficie tostada y deja un fondo que se recupera con el vino. El horno lleva después calor al centro de forma más gradual. Alargar cualquiera de las dos etapas para sustituir a la otra reduce el control sobre la jugosidad.

Caldo y vino deben humedecer, no cubrir

El caldo ayuda a ablandar las patatas durante el primer tramo y el vino recoge el sabor de la sartén. Si el líquido cubre la guarnición, las patatas hierven y la superficie no se dora. Si se evapora por completo demasiado pronto, se adhieren y los jugos se queman.

Con hueso y sin hueso no terminan a la vez

Las chuletas con hueso suelen tener una forma irregular y necesitan medir el punto sin tocarlo con la sonda. Las deshuesadas son más uniformes, pero pueden secarse antes. Ambas sirven para esta receta si se retiran según su temperatura interior y no mediante un tiempo rígido.

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