Langostinos al ajillo

Langostinos al ajillo

Las colas de langostino quedan envueltas por un aceite fragante de ajo y guindilla, con una cocción corta que conserva su jugosidad. El ajo se trabaja primero a temperatura moderada y el marisco entra después, con la cazuela más caliente. El perejil fresco termina el plato fuera del fuego.

Resumen de la receta

Tiempo 18 min
Dificultad Fácil
Raciones 4
Por ración 250 kcal

Ingredientes

  • 600 g de langostinos pelados
  • 6 dientes de ajo
  • 85 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 1 guindilla seca
  • 15 g de perejil
  • 6 g de sal

Valores nutricionales

Calorías
250 kcal
Proteínas
29 g
Hidratos
2 g
Grasas
16 g
Fibra
0.4 g

Elaboración paso a paso

  1. 1

    Preparar

    Retira el intestino, seca las colas y sazona ligeramente.

  2. 2

    Perfumar

    Calienta el aceite con ajo laminado y guindilla hasta que el ajo empiece a dorarse.

  3. 3

    Saltear

    Añade los langostinos en una capa y cocina entre tres y cuatro minutos, girándolos.

  4. 4

    Terminar

    Retira del calor, añade perejil y sirve con el aceite.

Preguntas frecuentes sobre la receta de Langostinos al ajillo

¿Puede omitirse la guindilla?

Sí. La guindilla solo regula el picante; puede omitirse sin cambiar el resto del aliño ni la técnica de cocción.

¿Sirven congelados?

Sí. Descongélalos por completo en la nevera, escúrrelos y sécalos antes de llevarlos a la cazuela para que no liberen agua.

¿Puede recalentarse?

No es recomendable, porque se endurecen con facilidad. Si quedan piezas, refrigéralas pronto y evita someterlas a otra cocción prolongada.

Curiosidades y más información sobre la receta

Cazuela amplia

El espacio favorece la evaporación del agua que suelta el marisco. Si las colas se amontonan, se acumula líquido y cuesta controlar el salteado; cocinarlas en una capa permite retirarlas al alcanzar el punto, sin prolongar la cocción para secar el fondo.

Final fuera del fuego

El perejil conserva color y frescura con el calor residual. También es el momento de probar y ajustar la sal.

Guindilla entera o troceada

La guindilla entera puede retirarse con facilidad durante la cocción. Si se desmenuza, sus fragmentos quedan repartidos en el aceite y resulta más difícil corregir el picante; empezar con poca cantidad permite ajustar mejor el resultado.

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