Lubina a la plancha

Lubina a la plancha

La lubina abierta a la espalda permite dorar la piel mientras la carne queda blanca, húmeda y se separa en lascas grandes. Su grosor exige algo más de tiempo que un filete fino, pero sigue siendo una preparación rápida. Un refrito suave de ajo y perejil completa el plato después de la cocción y deja intacta la superficie crujiente.

Resumen de la receta

Tiempo 25 min
Dificultad Fácil
Raciones 4
Por ración 255 kcal

Ingredientes

  • 2 lubinas de ración abiertas a la espalda
  • 35 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 2 dientes de ajo
  • 15 g de perejil
  • 8 g de sal
  • pimienta negra
  • 1/2 limón

Valores nutricionales

Calorías
255 kcal
Proteínas
38 g
Hidratos
1 g
Grasas
11 g
Fibra
0.2 g

Elaboración paso a paso

  1. 1

    Preparar el refrito

    Calienta 20 ml de aceite a fuego suave, añade el ajo laminado y retira cuando empiece a tomar color. Incorpora el perejil fuera del fuego.

  2. 2

    Preparar la lubina

    Retira posibles espinas, seca especialmente la piel y sazona por ambas caras.

  3. 3

    Calentar la plancha

    Calienta una plancha amplia a fuego medio-alto y extiende el aceite restante.

  4. 4

    Cocinar

    Coloca las lubinas con la piel hacia abajo, presiona suavemente los primeros segundos y cocina cuatro o cinco minutos. Gira y cocina dos o tres minutos más.

  5. 5

    Terminar

    Retira cuando el centro esté opaco y jugoso. Reparte el refrito y sirve con limón aparte.

Preguntas frecuentes sobre la receta de Lubina a la plancha

¿Puede cocinarse en filetes?

Sí. Un lomo de ración suele necesitar tres o cuatro minutos por la piel y uno por la carne.

¿Por qué la piel no queda crujiente?

Puede estar húmeda, la plancha poco caliente o la pieza haberse movido antes de fijarse.

¿Se retiran las escamas?

Sí. A diferencia de la cocción a la sal o ciertas parrillas, en plancha la piel debe estar bien desescamada.

Curiosidades y más información sobre la receta

Dos lomos unidos

Abrir la lubina a la espalda expone la carne y permite extenderla sobre la plancha conservando la forma del pescado. Los filetes separados son más fáciles de repartir, pero tienen otra presentación. En ambos formatos el grosor del lomo condiciona el punto.

Ajo dorado y perejil fresco

El ajo se calienta en el aceite hasta que empieza a tomar color; el perejil se incorpora fuera del fuego. El refrito combina así una nota tostada con otra herbácea. No tiene el mismo perfil que mezclar ajo crudo con aceite y limón.

La piel como contraste

Bien desescamada y dorada, la piel aporta una textura distinta de la carne suave. El refrito puede repartirse con moderación para acompañarla sin empapar toda la superficie. El limón aparte permite ajustar la acidez de cada porción.

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