En casa la panceta asada al horno siempre fue cosa de domingos: la ponías temprano, con calma, y el olor a ajo, vino y grasa tostándose iba llenando todo. No es un plato de diario, pero cuando lo haces, sabes que va a gustar. Yo la dejo con la piel bien marcada en rombos, que al final queda crujiente como un torrezno, y siempre la corto fina para que cada bocado tenga su parte jugosa y su parte crujiente. La clave está en el tiempo y en no apurarse.
Ingredientes para panceta al horno
- 1 kg de panceta de cerdo con piel
- 4 dientes de ajo, picados
- 2 cucharadas de aceite de oliva
- 1 cucharada de romero fresco picado
- 1 cucharada de tomillo fresco picado
- Sal gruesa al gusto
- Pimienta negra molida al gusto
- 1 vaso de vino blanco
Dificultad: Media
Tiempo estimado de preparación: 2 horas
Receta de panceta al horno paso a paso
- Precalentar el horno: A 180°C (350°F).
- Preparar la panceta: Realiza cortes en forma de rombos en la piel de la panceta sin llegar a la carne.
- Preparar el adobo: En un tazón pequeño, mezcla el aceite de oliva, el ajo picado, el romero, el tomillo, la sal y la pimienta.
- Adobar la panceta: Unta la mezcla de especias sobre la panceta, asegurándote de que penetre bien en los cortes.
- Colocar en la bandeja: Coloca la panceta en una bandeja para hornear con la piel hacia arriba. Vierte el vaso de vino blanco en la bandeja, alrededor de la carne.
- Hornear la panceta: Introduce la bandeja en el horno y hornea durante 1 hora y 30 minutos, rociando ocasionalmente la carne con los jugos de la bandeja.
- Dorar la piel: Si la piel no está lo suficientemente crujiente, sube la temperatura del horno a 220°C y hornea durante 10-15 minutos adicionales, o hasta que esté crujiente.
- Reposar y servir: Retira la panceta del horno y deja reposar durante unos minutos antes de cortarla en porciones. Sirve caliente, acompañada de tus guarniciones favoritas, como patatas asadas o una ensalada fresca.

Información nutricional de la panceta al horno
Valores aproximados por porción:
| Calorías | Proteínas | Grasas | Hidratos de carbono |
|---|---|---|---|
| 850 kcal | 45 g | 70 g | 2 g |
Este plato es energético y rico en proteínas y grasas, ideal para ocasiones especiales.
Otras recetas de carne fáciles al horno
Si te ha gustado esta receta, te animo a probar otras carnes que también se disfrutan al horno y no necesitan complicaciones:
- Alitas de pollo al horno, jugosas por dentro y doradas por fuera, perfectas para una comida informal.
- Chuletas de cerdo al horno, con un aliño sencillo que realza el sabor de la carne.
- Costillas con salsa barbacoa al horno, que se caramelizan y se deshacen con solo mirarlas.
Origen e historia de la panceta al horno
La panceta ha sido protagonista de muchas recetas gallegas, sobre todo en los meses fríos. Aunque tradicionalmente se cocía en caldos o potajes, asarla al horno se ha convertido en una forma moderna de mantener el sabor de siempre con una textura más crujiente. Es una forma de celebrar el cerdo en su esencia más sencilla.
Consejos para preparar panceta al horno
- Corta bien la piel para que la grasa se funda y la corteza quede crujiente.
- Marina con tiempo si puedes, para potenciar los aromas del ajo y las hierbas.
- Riega con su propio jugo cada media hora para mantenerla jugosa.
- No tengas prisa al final: sube el horno solo cuando esté bien cocinada por dentro.
- Deja reposar antes de cortar, así no perderás los jugos al servirla.
Maridajes recomendados
Un vino tinto gallego tipo mencía le va de maravilla, aunque también puedes optar por una cerveza artesanal tostada. Como guarnición, patatas panadera, pimientos de padrón o una ensalada de rúcula con cebolla morada hacen buen equipo.
Preguntas frecuentes sobre la panceta al horno
¿Puedo cocinarla sin piel?
Sí, aunque perderás ese toque crujiente tan característico. La receta funciona igual con carne magra.
¿Se puede preparar con antelación?
Sí, puedes asarla y recalentarla justo antes de servir. El truco está en no taparla, para que la piel no se ablande.
¿Qué vino blanco es mejor para la bandeja?
Uno seco y afrutado, tipo albariño o godello. No hace falta que sea caro, pero que tenga buena acidez.
¿Cómo conservar las sobras?
En nevera, en un recipiente hermético. Al recalentar, hazlo al horno o sartén para recuperar la textura crujiente.










