Sardinas al horno

Sardinas al horno

Una base tierna de patata y cebolla recoge en el horno los jugos de las sardinas y el fondo de vino blanco. La guarnición se cocina primero y el pescado permanece apenas diez minutos en la fuente. Así la piel conserva firmeza y la carne no pierde la grasa que le da carácter.

Resumen de la receta

Tiempo 50 min
Dificultad Fácil
Raciones 4
Por ración 430 kcal

Ingredientes

  • 12 sardinas medianas limpias
  • 650 g de patatas
  • 1 cebolla
  • 2 dientes de ajo
  • 80 ml de vino blanco seco
  • 50 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 9 g de sal
  • 15 g de perejil

Valores nutricionales

Calorías
430 kcal
Proteínas
31 g
Hidratos
32 g
Grasas
20 g
Fibra
5 g

Elaboración paso a paso

  1. 1

    Cortar la guarnición

    Corta patatas en rodajas finas y cebolla en juliana; añade ajo, aceite y sal.

  2. 2

    Prehornear

    Hornea a 200 °C durante 28 minutos con el vino y 80 ml de agua.

  3. 3

    Preparar las sardinas

    Retira cabeza y vísceras, enjuaga brevemente y seca.

  4. 4

    Hornear

    Coloca sobre la guarnición en una capa y hornea de ocho a diez minutos.

  5. 5

    Terminar

    Añade perejil y sirve directamente de la fuente.

Preguntas frecuentes sobre la receta de Sardinas al horno

¿Pueden hornearse enteras?

Sí, si son pequeñas y muy frescas, aunque retirar las vísceras evita amargor.

¿Puede omitirse el vino?

Sí, sustituyéndolo por agua o caldo suave.

¿Se puede preparar con antelación?

Deja la guarnición casi hecha y hornea las sardinas justo antes de servir.

Curiosidades y más información sobre la receta

Dos tiempos de horno

La patata necesita casi media hora y la sardina apenas unos minutos. Separar esas fases evita elegir entre una guarnición dura y un pescado seco.

Una bandeja amplia

El espacio permite que el vino reduzca y que el pescado se ase. En una fuente abarrotada, las sardinas hierven en sus propios jugos.

La patata recoge el asado

La guarnición recibe el vino y los jugos de las sardinas, adquiriendo un sabor distinto del de una patata cocinada por separado. La cebolla aporta suavidad y el perejil una nota fresca al final. No hace falta una salsa espesa para aprovechar el fondo.

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