sardinas en salsa de tomate

Sardinas en salsa de tomate

Tomate concentrado, cebolla, ajo y laurel forman una salsa con acidez suficiente para equilibrar la grasa de las sardinas. El pescado se fríe solo lo necesario para afirmar la piel y termina la cocción durante pocos minutos en la cazuela. Las piezas llegan enteras al plato y conservan el interior jugoso.

Resumen de la receta

Tiempo 50 min
Dificultad Media
Raciones 4
Por ración 410 kcal

Ingredientes

  • 900 g de sardinas limpias
  • 80 g de harina
  • 350 ml de aceite de oliva suave para freír
  • 1 cebolla
  • 3 dientes de ajo
  • 600 g de tomate triturado
  • 1 hoja de laurel
  • 50 ml de vino blanco
  • 30 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 9 g de sal
  • 1 cucharadita de azúcar, solo si el tomate es muy ácido

Valores nutricionales

Calorías
410 kcal
Proteínas
31 g
Hidratos
17 g
Grasas
24 g
Fibra
4 g

Elaboración paso a paso

  1. 1

    Preparar las sardinas

    Limpia, seca, sala y pasa por una capa fina de harina.

  2. 2

    Freír brevemente

    Dora un minuto y medio por lado en aceite a 175 °C y escurre.

  3. 3

    Cocinar el fondo

    Pocha cebolla y ajo en 30 ml de aceite durante 12 minutos y añade el vino.

  4. 4

    Reducir el tomate

    Incorpora tomate y laurel y cocina destapado 18 minutos.

  5. 5

    Terminar

    Introduce las sardinas y cocina cinco minutos a fuego suave.

Preguntas frecuentes sobre la receta de Sardinas en salsa de tomate

¿Puede omitirse la fritura?

Sí; introduce las sardinas crudas en la salsa y cocina unos ocho minutos.

¿Sirve tomate en conserva?

Sí, triturado y cocinado hasta perder el sabor crudo.

¿Cómo se recalienta?

A fuego bajo, moviendo la cazuela y sin manipular directamente el pescado.

Curiosidades y más información sobre la receta

Una salsa concentrada

El tomate debe reducir antes de recibir las sardinas. Si todavía contiene demasiada agua, obliga a prolongar la cocción y deshace la carne.

Mantener las piezas enteras

La película de harina y una fritura corta refuerzan la superficie. Después basta con mover la cazuela por las asas para repartir la salsa.

Azúcar solo como ajuste

El azúcar es opcional y modifica la percepción del sabor del tomate; no elimina su acidez. La cebolla pochada ya aporta dulzor propio. Antes de añadirlo conviene valorar el conjunto de salsa y pescado, sin convertir el fondo en una salsa dulce.

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