Xoubas en conserva
Estas xoubas cocinadas suavemente en aceite quedan tiernas, enteras y perfumadas con ajo y laurel. Se guardan cubiertas por su aceite únicamente en la nevera y se consumen en pocos días. El método ofrece la textura de una conserva, pero no esteriliza el producto ni permite almacenarlo en una despensa.
Resumen de la receta
Ingredientes
- 600 g de xoubas limpias, sin cabeza ni vísceras
- 350 ml de aceite de oliva suave
- 3 dientes de ajo
- 2 hojas de laurel
- 8 g de sal
Valores nutricionales
- Calorías
- 360 kcal
- Proteínas
- 28 g
- Hidratos
- 1 g
- Grasas
- 28 g
- Fibra
- 0.2 g
Elaboración paso a paso
-
1
Limpiar
Retira cabeza y vísceras, lava brevemente, seca por completo y sala.
-
2
Colocar
Distribuye en una cazuela ajustada con ajo y laurel y cubre con aceite.
-
3
Confitar
Calienta a fuego mínimo entre 70 y 80 °C durante 20 minutos, sin freír.
-
4
Enfriar
Retira del calor y deja que pierda temperatura durante un tiempo breve.
-
5
Refrigerar
Pasa a un recipiente limpio, cubre con aceite, tapa y refrigera; consume en tres días.
Preguntas frecuentes sobre la receta de Xoubas en conserva
¿Es una conserva de despensa?
No. Es pescado cocinado en aceite y debe guardarse siempre en la nevera.
¿Cuánto dura?
Por prudencia doméstica, consúmelo en un máximo de tres días.
¿Basta con cerrar el tarro en caliente?
No. Eso no garantiza una esterilización segura para conservar pescado a temperatura ambiente.
Curiosidades y más información sobre la receta
Una preparación refrigerada
Estas xoubas se cocinan en aceite, pero la receta no incluye un tratamiento que las convierta en conserva de despensa. Deben guardarse en la nevera y consumirse dentro del plazo indicado. Cubrirlas con aceite o cerrar el recipiente en caliente no sustituye ese requisito.
Cómo servirlo
Escurre las xoubas unos minutos y sírvelas sobre pan tostado, tomate o pimientos asados. El aceite aromático puede usarse en el plato mientras se mantenga dentro del mismo plazo de conservación.
Confitar no es freír
Las xoubas se cocinan suavemente dentro del aceite, sin buscar una costra de harina ni un exterior crujiente. El ajo y el laurel perfuman el medio de cocción. El resultado es una carne tierna para servir escurrida, distinta de una sardina frita o asada.