Camarones al vapor recién cocinados

Camarones al vapor

El vapor cuece los camarones sin sumergirlos y concentra su sabor dentro de la cáscara. Una base de agua, vino y laurel basta para perfumarlos, siempre que el líquido no llegue a tocar el marisco. El punto correcto se alcanza en pocos minutos y exige retirar toda la cesta a la vez.

Resumen de la receta

Tiempo 18 min
Dificultad Fácil
Raciones 4
Por ración 150 kcal

Ingredientes

  • 700 g de camarones grandes con cáscara
  • 250 ml de agua
  • 100 ml de vino blanco seco
  • 1 hoja de laurel
  • 1 limón
  • 7 g de sal gruesa

Valores nutricionales

Calorías
150 kcal
Proteínas
27 g
Hidratos
2 g
Grasas
4 g
Fibra
0.3 g

Elaboración paso a paso

  1. 1

    Preparar el vapor

    Pon agua, vino y laurel en una olla y lleva a ebullición. El líquido debe quedar por debajo de la cesta.

  2. 2

    Colocar el marisco

    Distribuye los camarones secos en la cesta, sin capas muy gruesas, y añade una pizca de sal.

  3. 3

    Cocer

    Tapa y cocina entre cuatro y cinco minutos, hasta que la carne esté opaca.

  4. 4

    Servir

    Retira la cesta, pasa a una fuente y sirve con limón aparte.

Preguntas frecuentes sobre la receta de Camarones al vapor

¿Puede omitirse el vino?

Sí. Sustitúyelo por la misma cantidad de agua; el vino aporta aroma, pero no es necesario para generar el vapor.

¿Se pueden usar congelados?

Sí. Descongélalos por completo en la nevera, escúrrelos y sécalos antes de colocarlos en la cesta para que se cocinen de manera uniforme.

¿Cómo se sirven fríos?

Enfríalos con rapidez después de cocinarlos, sécalos y guárdalos tapados en la nevera. Sácalos únicamente al servir y consúmelos preferentemente en 24 horas.

Curiosidades y más información sobre la receta

Vapor constante

Abrir repetidamente la tapa deja escapar vapor y retrasa la cocción. Una tapa transparente permite observar el proceso, pero al final conviene comprobar una de las colas más gruesas: ver el caparazón coloreado no basta para valorar el interior.

Presentación con cáscara

Los camarones se cuecen enteros y se pelan al comer. Servir el limón aparte permite ajustar la acidez sobre la carne; un recipiente para las cáscaras facilita la degustación sin llenar de restos la fuente.

La cesta sobre el líquido

El agua y el vino deben quedar por debajo de la cesta. Así los camarones reciben vapor sin quedar sumergidos; conviene distribuirlos sin apretar para que el vapor alcance también las piezas del centro.

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