Centolla rellena

Centolla rellena

La centolla rellena reúne las hebras de las patas, la carne blanca del cuerpo y el contenido cremoso del caparazón en una mezcla templada. Un sofrito reducido aporta dulzor y el brandy añade aroma, pero ambos se mantienen contenidos. El gratinado solo dora la superficie, pues el marisco ya está cocido.

Resumen de la receta

Tiempo 60 min
Dificultad Media
Raciones 4
Por ración 285 kcal

Ingredientes

  • 1 centolla cocida de 1,2 kg
  • 1 cebolla pequeña
  • 1 diente de ajo
  • 120 g de tomate triturado
  • 30 ml de brandy
  • 20 g de pan rallado
  • 30 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 15 g de perejil
  • sal
  • pimienta negra

Valores nutricionales

Calorías
285 kcal
Proteínas
30 g
Hidratos
8 g
Grasas
15 g
Fibra
2 g

Elaboración paso a paso

  1. 1

    Extraer la carne

    Abre la centolla, recoge jugos y partes comestibles y extrae la carne de cuerpo, patas y pinzas. Desecha branquias y partes duras.

  2. 2

    Reducir el sofrito

    Pocha cebolla y ajo en aceite, añade tomate y cocina hasta que pierda su agua.

  3. 3

    Mezclar

    Añade brandy, deja evaporar y mezcla con el marisco y perejil. Revisa con los dedos para retirar fragmentos.

  4. 4

    Gratinar

    Rellena el caparazón limpio, espolvorea pan rallado y gratina de cuatro a seis minutos.

Preguntas frecuentes sobre la receta de Centolla rellena

¿Puede omitirse el tomate?

Sí; aumenta ligeramente la cebolla y ajusta la humedad con los jugos del caparazón.

¿Se prepara con antelación?

Puede rellenarse unas horas antes y conservarse refrigerada hasta gratinar.

¿Qué se hace con las huevas?

Si están en buen estado, se incorporan al relleno para aportar sabor y color.

Curiosidades y más información sobre la receta

Carne de distintas texturas

Las pinzas producen piezas firmes y el cuerpo, hebras más finas. Mezclarlas sin aplastarlas da un relleno reconocible y evita una pasta uniforme.

La función del gratinado

La centolla ya está cocida, pero el horno sigue calentando su carne y puede resecarla. Se busca un relleno caliente y una cubierta dorada; si se parte de una preparación refrigerada, no basta con que el pan tome color para dar por caliente el interior.

Pan rallado en superficie

El pan forma la cubierta crujiente; no hace falta incorporarlo a toda la carne para dar cuerpo. Si el relleno tiene líquido libre, conviene reducir el sofrito antes de mezclar, en lugar de compensarlo con una gran cantidad de pan.

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