Recet de patatas a la riojana

Patatas a la riojana con chorizo

Las patatas a la riojana forman un guiso espeso, rojizo y fragante, en el que el almidón liga el caldo con la grasa y el pimentón del chorizo. Chascar las patatas ayuda a obtener esa textura sin harina. El hervor suave mantiene los trozos enteros mientras concentra una salsa que pide reposo y pan.

Resumen de la receta

Tiempo 1 h 5 min
Dificultad Fácil
Raciones 6
Por ración 485 kcal

Ingredientes

  • 1 kg de patatas para cocer
  • 300 g de chorizo
  • 1 cebolla
  • 2 dientes de ajo
  • 2 pimientos choriceros
  • 1 hoja de laurel
  • 1 cucharadita de pimentón dulce
  • 30 ml de aceite de oliva
  • 1,2 l de agua o caldo suave
  • sal

Valores nutricionales

Calorías
485 kcal
Proteínas
17 g
Hidratos
48 g
Grasas
25 g
Fibra
6 g

Elaboración paso a paso

  1. 1

    Hidratar los pimientos

    Cubre los pimientos choriceros con agua caliente durante 20 minutos, ábrelos y raspa la pulpa.

  2. 2

    Preparar el sofrito

    Pocha cebolla y ajo picados con el aceite durante 12 minutos. Añade el chorizo en rodajas y cocina dos minutos.

  3. 3

    Añadir los condimentos

    Retira un instante del fuego, incorpora pimentón y pulpa de pimiento, y remueve sin dejar que se quemen.

  4. 4

    Cocer las patatas

    Añade las patatas chascadas, el laurel y líquido hasta cubrir. Cocina a hervor suave entre 25 y 30 minutos.

  5. 5

    Ligar y reposar

    Mueve la cazuela para liberar almidón, ajusta la sal y deja reposar diez minutos antes de servir.

Preguntas frecuentes sobre la receta de Patatas a la riojana con chorizo

¿Puede prescindirse del pimiento choricero?

Sí, aunque aporta sabor y color; puede aumentarse ligeramente el pimentón dulce.

¿Qué patata conviene?

Una variedad harinosa que mantenga la forma y libere algo de almidón.

¿Mejoran de un día para otro?

El sabor se asienta, pero la patata absorbe caldo; recalienta suavemente y añade un poco de agua si hace falta.

Curiosidades y más información sobre la receta

Una salsa ligada con patata

Al romper el último tramo de cada corte quedan superficies irregulares que liberan almidón. Mover la cazuela con suavidad termina de trabar el caldo sin deshacer el guiso.

Ajustar el chorizo

El grado de curación cambia la firmeza y la concentración de sabor, pero la sal y la grasa también dependen de cada producto. Conviene probar el caldo después de cocinar el chorizo antes de corregir la sazón.

La pulpa del pimiento choricero

Tras hidratarlo se raspa la carne adherida a la piel y se desechan piel y semillas. Esa pulpa se integra en el caldo, mientras que añadir el pimiento seco entero dejaría trozos duros y una textura distinta.

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