Imagen de la receta Brioche casero

Brioche casero

El brioche tiene una miga tierna que se abre en hebras, una corteza fina y un sabor marcado a mantequilla. Esta masa enriquecida con huevo necesita un amasado cuidadoso y una noche en la nevera antes de darle forma. La receta rinde dos piezas pequeñas para cortar en rebanadas.

Resumen de la receta

Tiempo 1 h 35 min
Dificultad Media
Raciones 16
Por ración 211 kcal

Ingredientes

Para la masa

  • 400 g de harina de trigo de fuerza
  • 4 huevos M, unos 200 g sin cáscara
  • 180 g de mantequilla sin sal
  • 70 ml de agua fría
  • 50 g de azúcar
  • 8 g de levadura seca de panadería
  • 8 g de sal

Para formar y pintar

  • 10 g de harina de trigo
  • 1 huevo M, unos 50 g sin cáscara

Valores nutricionales

Calorías
211 kcal
Proteínas
5 g
Hidratos
21 g
Grasas
11.3 g
Fibra
0.7 g

Elaboración paso a paso

  1. 1

    Amasar la base

    Pon la harina de fuerza, el azúcar, la levadura, la sal, los cuatro huevos y el agua en el cuenco de una amasadora con gancho. Mezcla 2-3 minutos a velocidad baja y amasa 8-10 minutos más, hasta que la masa gane elasticidad. Para esta fórmula utiliza amasadora, porque la incorporación de mantequilla exige un trabajo prolongado.

  2. 2

    Incorporar la mantequilla

    Corta la mantequilla fría en láminas pequeñas y aplástalas para que sean flexibles, sin derretirlas. Añádelas poco a poco mientras amasas, esperando a que desaparezca cada tanda antes de echar otra. Trabaja unos 15 minutos, hasta obtener una masa lisa y brillante que pueda estirarse en una película fina sin romperse enseguida.

  3. 3

    Refrigerar

    Coloca la masa en un recipiente amplio forrado con papel de horno y aplánala hasta unos 3 cm de grosor. Tapa bien y lleva a la nevera durante 12 horas. Debe quedar fría y firme para poder dividirla.

  4. 4

    Formar las piezas

    Forra dos moldes de unos 20 × 10 × 7 cm con papel de horno. Espolvorea la superficie de trabajo con la harina reservada y vuelca la masa fría. Divídela en ocho porciones de unos 115 g y forma bolas tensando suavemente la superficie. Pon cuatro bolas en fila en cada molde.

  5. 5

    Dejar levar

    Tapa sin apretar y deja fermentar unas 2 horas a 24-26 °C, hasta que las bolas estén hinchadas, unidas y casi hayan duplicado su volumen. Si la cocina está fría, necesitarán más tiempo. Precalienta el horno a 175 °C, con calor arriba y abajo, durante los últimos 15 minutos del levado.

  6. 6

    Hornear y enfriar

    Bate el huevo reservado y pincela una capa fina sobre las piezas. Hornea ambos moldes en la rejilla central durante 35-40 minutos, hasta que estén bien dorados y el interior alcance unos 93 °C. Si la superficie se oscurece pronto, cúbrela holgadamente con aluminio. Deja 5 minutos en los moldes, desmolda sobre una rejilla y enfría una hora antes de cortar cada pieza en ocho rebanadas.

Preguntas frecuentes sobre la receta de Brioche casero

¿Es imprescindible dejar la masa doce horas en frío?

Sí para esta planificación. El reposo desarrolla sabor y, sobre todo, endurece la mantequilla para que una masa tan enriquecida pueda dividirse y tensarse con limpieza.

La masa no supera la prueba de membrana, ¿sigo amasando?

Haz una pausa breve para que se relaje y comprueba su temperatura. Continúa a velocidad controlada si se desgarra, pero enfríala si comienza a verse aceitosa.

¿Por qué se forman cuatro bolas en cada molde?

Las porciones tensadas ayudan a que la pieza crezca de manera ordenada y crean el relieve clásico. Además facilitan dividir cada brioche en rebanadas regulares.

Curiosidades y más información sobre la receta

La mantequilla entra después de formar gluten

La red inicial necesita contacto entre harina, agua y huevo. Cuando ya tiene elasticidad puede recibir grasa poco a poco sin deshacerse, hasta convertirse en una masa lisa capaz de retener el gas de fermentación. La sal se mantiene separada de la levadura al pesar para evitar contactos concentrados.

El frío convierte una masa blanda en manejable

Aplanarla antes de refrigerar acorta la distancia que debe recorrer el frío y estabiliza la mantequilla de forma uniforme. Al día siguiente puede cortarse sin añadir grandes cantidades de harina que endurecerían la miga. El papel del recipiente facilita volcarla sin desgarrar una estructura ya fermentada.

Color exterior y cocción interior deben coincidir

Huevo, azúcar y mantequilla favorecen un dorado temprano, por lo que el aspecto puede engañar. Comprobar unos 93 °C en el centro y proteger con aluminio cuando sea necesario permite terminar la miga sin quemar la corteza. El termómetro debe entrar hasta el centro sin tocar el fondo metálico del molde.

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