Fresas maceradas
Las fresas maceradas quedan más tiernas y rodeadas de un jugo rojo que se forma durante el reposo con azúcar y un poco de vinagre. El aliño es corto para que conserve protagonismo la fruta y no parezca un encurtido. Cortar las piezas con un tamaño parecido ayuda a que se ablanden de manera uniforme. El postre se sirve con todo su líquido, que recoge el sabor de las fresas y evita necesitar una salsa adicional.
Resumen de la receta
Ingredientes
- 600 g de fresas limpias sin hojas
- 40 g de azúcar
- 20 ml de vinagre de vino blanco
Valores nutricionales
- Calorías
- 88 kcal
- Proteínas
- 1 g
- Hidratos
- 18.5 g
- Grasas
- 0.5 g
- Fibra
- 3 g
Elaboración paso a paso
-
1
Escoger y cortar las fresas
Lava las fresas enteras bajo agua fría y sécalas antes de quitar las hojas. Pesa 600 g de fruta limpia. Corta las medianas en cuartos y las grandes en seis trozos, procurando que todos tengan unos 2 cm. Evita las piezas excesivamente blandas, que perderían su forma durante la maceración.
-
2
Repartir el aliño
Pon la fruta en un recipiente de vidrio o de acero inoxidable. Espolvorea el azúcar y añade el vinagre medido. Mezcla con una cuchara grande levantando los trozos desde el fondo, sin apretarlos. Al principio apenas habrá líquido y parte del azúcar seguirá visible; se disolverá con el jugo que vaya soltando la fruta.
-
3
Macerar en frío
Tapa y deja reposar 1 hora en la nevera. A los 30 minutos, remueve una vez con suavidad para que las fresas de arriba entren en contacto con el líquido. Al final deben verse brillantes, algo más tiernas y con un jugo rojizo en el fondo. No hace falta prolongar el reposo hasta que pierdan completamente su firmeza.
-
4
Servir con el jugo
Mezcla por última vez y reparte en cuatro cuencos, distribuyendo también todo el líquido. Comprueba que no quede azúcar sin disolver en el fondo del recipiente. Sirve frescas y con cuchara para poder tomar la fruta junto con su jugo.
Preguntas frecuentes sobre la receta de Fresas maceradas
¿El postre conserva un sabor fuerte a vinagre?
No debería; veinte mililitros realzan la fruta y se integran con azúcar y jugo durante el reposo.
Las fresas quedan demasiado blandas, ¿qué ha pasado?
Podían estar muy maduras, cortadas demasiado pequeñas o maceradas más tiempo del previsto antes de servir.
¿Debe desecharse el líquido que queda en el fondo?
No, es el almíbar natural del postre y debe repartirse entre las cuatro raciones junto a la fruta.
Curiosidades y más información sobre la receta
La maceración extrae el propio jugo
El azúcar atrae humedad desde la superficie cortada y forma un almíbar sin añadir agua. El vinagre aporta una acidez pequeña que intensifica la sensación de fruta. Después de una hora, líquido y fresas pertenecen al mismo postre y se sirven juntos.
El tamaño controla la textura final
Una mitad gruesa ofrece menos superficie al azúcar que un dado pequeño y permanece más firme. Combinar tamaños produciría piezas casi deshechas junto a otras poco maceradas. Cortes equivalentes permiten obtener cuatro raciones con una textura y un sabor homogéneos.
Este reposo se realiza en frío
La maceración no necesita temperatura ambiente para funcionar. El frigorífico mantiene la fruta fresca mientras se genera el almíbar y limita su deterioro. Sacar el cuenco solo para remover reduce además el tiempo de manipulación y conserva mejor el aroma.
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