Ensalada de burrata y tomate
La burrata se abre sobre el tomate y deja salir un interior cremoso que se mezcla con el aliño. La rúcula aporta una nota ligeramente picante y la albahaca completa el aroma. Los tomates maduros y bien escurridos permiten disfrutar del queso sin diluirlo en exceso.
Resumen de la receta
Ingredientes
- 400 g de burrata escurrida
- 600 g de tomate maduro
- 80 g de rúcula limpia
- 25 g de aceite de oliva
- 10 g de vinagre de vino
- 6 g de albahaca fresca
- 2 g de sal
- 0,3 g de pimienta negra
Valores nutricionales
- Calorías
- 326 kcal
- Proteínas
- 13.1 g
- Hidratos
- 7.7 g
- Grasas
- 26.6 g
- Fibra
- 2.5 g
Elaboración paso a paso
-
1
Preparar las hojas y el tomate
Lava y seca rúcula y albahaca. Lava el tomate, retira el pedúnculo y corta rodajas de 1 cm. Reparte en una fuente con la rúcula, sin amontonar demasiado las hojas.
-
2
Escurrir la burrata
Saca la burrata de su líquido y déjala escurrir 2 minutos en un colador, manipulándola sin apretar. Distribuye sobre el tomate y ábrela en porciones con una cuchara, conservando todo el relleno cremoso.
-
3
Terminar el plato
Bate vinagre, aceite, sal y pimienta. Vierte alrededor y sobre el queso, añade las hojas de albahaca partidas con la mano y sirve inmediatamente. Reparte el queso y las hortalizas entre cuatro personas.
Preguntas frecuentes sobre la receta de Ensalada de burrata y tomate
La burrata libera mucho suero al abrirla, ¿lo incorporo todo?
Conserva una pequeña cantidad cremosa, pero retira el agua clara excesiva para no diluir tomate, vinagre y aceite en el fondo.
¿La mozzarella fresca ofrece el mismo resultado?
Mantiene sabor lácteo, pero carece del centro de nata característico. La ensalada será más firme y necesitará un reparto diferente.
La rúcula se marchita mientras preparo la fuente, ¿qué hago?
Sécala por completo y añádela al final, lejos del tomate salado. Aliña justo antes de llevar el plato a la mesa.
Curiosidades y más información sobre la receta
El centro cremoso actúa como parte del aliño
Al abrir la burrata, su relleno se mezcla con aceite, vinagre y jugo de tomate. No hace falta batir una salsa aparte ni remover con fuerza; cada comensal recoge pequeñas cantidades al servirse. El cuchillo entra desde el centro y se abre hacia ambos lados.
La temperatura cambia la percepción del queso
Recién salido del frigorífico, el interior parece más firme y su aroma queda apagado. Un breve atemperado controlado mejora cremosidad sin dejar un lácteo fresco durante demasiado tiempo fuera de refrigeración. Seca también cualquier condensación exterior antes de colocarla sobre el tomate.
Albahaca y rúcula aportan perfiles distintos
La primera ofrece perfume dulce en hojas pequeñas y la segunda una nota picante alrededor del tomate. Colocarlas al final mantiene color y evita que queden aplastadas bajo cuatrocientos gramos de queso. Las hojas pequeñas de albahaca se mantienen enteras hasta el servicio.
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