Imagen de la receta Ensalada de rúcula y parmesano

Ensalada de rúcula y parmesano

La rúcula conserva su sabor ligeramente picante bajo unas lascas finas de parmesano. El aliño de limón y aceite se reparte con suavidad para no aplastar las hojas. Es una ensalada pequeña de acompañamiento, en la que el queso aporta el contraste salado.

Resumen de la receta

Tiempo 10 min
Dificultad Fácil
Raciones 4
Por ración 160 kcal

Ingredientes

  • 200 g de rúcula limpia
  • 80 g de parmesano en un trozo
  • 30 g de aceite de oliva
  • 20 g de zumo de limón
  • 0,5 g de sal
  • 0,2 g de pimienta negra

Valores nutricionales

Calorías
160 kcal
Proteínas
8.5 g
Hidratos
2 g
Grasas
12.8 g
Fibra
0.8 g

Elaboración paso a paso

  1. 1

    Secar las hojas

    Lava la rúcula si no viene lista para consumir y sécala con una centrifugadora o con papel de cocina. Retira los tallos muy gruesos y pon las hojas en un bol amplio.

  2. 2

    Preparar las lascas

    Saca láminas finas del parmesano con un pelador de verduras, sujetando el queso sobre una tabla. Bate limón, sal, pimienta y aceite en un cuenco pequeño.

  3. 3

    Aliñar y repartir

    Vierte la vinagreta sobre la rúcula y mezcla con dos cucharas sin apretar. Reparte en cuatro platos, coloca las lascas de parmesano por encima y sirve inmediatamente.

Preguntas frecuentes sobre la receta de Ensalada de rúcula y parmesano

La rúcula resulta demasiado picante, ¿cómo puedo moderarla?

Combínala con hojas más suaves respetando el peso total. No aumentes el limón, porque reforzaría todavía más el contraste.

¿Sirve parmesano ya rallado en lugar de un trozo?

Cambiaría la textura y el reparto. Las lascas finas producen bocados definidos y permanecen visibles sobre las hojas.

El aliño cae al fondo sin cubrir la rúcula, ¿qué falla?

Probablemente las hojas están húmedas o demasiado compactas. Sécalas y mezcla en un bol ancho levantando desde abajo.

Curiosidades y más información sobre la receta

La lasca aporta una presencia distinta del queso rallado

Una lámina fina se ablanda ligeramente con aceite y limón, pero todavía ofrece una mordida propia. El rallado se dispersaría por toda la rúcula y aumentaría la percepción salada sin crear el mismo contraste de textura.

El volumen de las hojas necesita espacio

Doscientos gramos de rúcula ocupan un bol grande aunque pesen poco. Mezclarlos en una fuente amplia permite girar con dos cucharas sin aplastar; después, las cuatro raciones mantienen altura y una cobertura uniforme de vinagreta sobre cada hoja seca.

Limón y parmesano deben probarse juntos

La acidez limpia la grasa del queso y acompaña el carácter picante de la hoja. Ajustar la sal o el limón evaluando solo el cuenco de aliño conduce fácilmente a un resultado excesivo cuando se añade el parmesano curado.

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