Imagen de la receta Ensalada de remolacha y queso de cabra

Ensalada de remolacha y queso de cabra

La remolacha cocida aporta dulzor y una textura tierna que contrasta con el queso de cabra y las nueces. Los canónigos dan una base fresca y el vinagre equilibra el conjunto. El queso se añade al final para que conserve su color y no quede teñido por toda la remolacha.

Resumen de la receta

Tiempo 15 min
Dificultad Fácil
Raciones 4
Por ración 354 kcal

Ingredientes

  • 600 g de remolacha cocida, pelada y escurrida, sin aliño
  • 180 g de queso de cabra en rulo
  • 150 g de canónigos limpios
  • 50 g de nueces peladas
  • 30 g de aceite de oliva
  • 20 g de vinagre de manzana
  • 1 g de sal
  • 0,2 g de pimienta negra

Valores nutricionales

Calorías
354 kcal
Proteínas
14.2 g
Hidratos
13.8 g
Grasas
26.4 g
Fibra
4.8 g

Elaboración paso a paso

  1. 1

    Escurrir y cortar

    Seca la superficie de la remolacha cocida y córtala en gajos de 1 cm de grosor. Lava y seca los canónigos si no vienen listos para consumir.

  2. 2

    Preparar el aliño

    Bate vinagre, sal, pimienta y aceite. Mezcla dos tercios con la remolacha en un bol aparte. Corta el queso frío en trozos pequeños y parte las nueces con las manos.

  3. 3

    Montar las raciones

    Reparte los canónigos y el aliño restante en cuatro platos. Coloca encima la remolacha, añade queso y nueces y sirve sin remover todo junto.

Preguntas frecuentes sobre la receta de Ensalada de remolacha y queso de cabra

La remolacha de conserva lleva vinagre, ¿puedo utilizarla?

No sin recalcular el aliño; esta fórmula pide remolacha cocida sin condimentar. Busca una versión al natural y bien escurrida.

¿La corteza del rulo de cabra se mantiene?

Puede conservarse si es comestible y agradable. Corta el queso frío para obtener trozos que no se deshagan al repartir.

¿Cómo evito que los canónigos queden completamente teñidos?

Aliña remolacha y hojas por separado, monta por capas y no remuevas toda la fuente después de añadir los gajos.

Curiosidades y más información sobre la receta

Separar el aliño también ordena los colores

La remolacha recibe dos tercios de la vinagreta en un bol propio y los canónigos el resto. La técnica no es solo estética: permite sazonar una raíz densa sin empapar las hojas ni manipular repetidamente el queso tierno.

Gajo, nuez y queso construyen tres texturas

La remolacha ofrece una mordida tierna y húmeda, el fruto seco aporta resistencia y el rulo se vuelve cremoso. Mantener cada elemento con tamaño visible permite reconocerlos y evita que el plato termine convertido en una mezcla uniforme al remover.

El vinagre compensa el dulzor de la raíz

Veinte gramos aportan la acidez suficiente para seiscientos gramos de remolacha cocida, queso y nueces. Incrementarlo sin probar puede dominar los canónigos; cualquier ajuste debe hacerse con un bocado que reúna todos los componentes del plato terminado y ya aliñado.

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