Imagen de la receta Ensalada de ventresca de bonito y tomate

Ensalada de ventresca de bonito y tomate

La ventresca se sirve en lascas sobre tomate maduro, con cebolla fina y un aliño ligero. Su textura delicada pide poca manipulación: se incorpora al final para que conserve las piezas y no se deshaga al mezclar.

Resumen de la receta

Tiempo 15 min
Dificultad Fácil
Raciones 4
Por ración 311 kcal

Ingredientes

  • 800 g de tomate maduro
  • 280 g de ventresca de bonito en aceite de oliva escurrida
  • 60 g de cebolleta limpia
  • 20 g de aceite de oliva
  • 15 g de vinagre de vino
  • 6 g de perejil fresco
  • 1,5 g de sal

Valores nutricionales

Calorías
311 kcal
Proteínas
17.9 g
Hidratos
7.8 g
Grasas
22.4 g
Fibra
3.1 g

Elaboración paso a paso

  1. 1

    Preparar la base

    Lava el tomate, retira el pedúnculo y corta en rodajas de medio centímetro. Reparte en una fuente y añade la cebolleta cortada en aros finos.

  2. 2

    Aliñar el tomate

    Bate el aceite con el vinagre y la sal. Reparte sobre el tomate y añade el perejil lavado, seco y picado.

  3. 3

    Colocar la ventresca

    Escurre la conserva sin presionarla. Separa las lascas con un tenedor y distribuye sobre el tomate. Sirve enseguida, recogiendo el jugo del fondo al repartir.

Preguntas frecuentes sobre la receta de Ensalada de ventresca de bonito y tomate

¿Cómo saco la ventresca sin romper sus lascas?

Inclina el envase para retirar aceite y desliza un tenedor ancho o espátula debajo. Separa después siguiendo las fibras naturales.

¿El aceite de la conserva puede formar parte del aliño?

Sí, cuando tiene buen aroma. Mide lo utilizado y descuéntalo del aceite añadido para respetar el equilibrio de la receta.

El tomate está demasiado frío, ¿afecta al resultado?

Puede percibirse menos aromático. Sácalo del frigorífico con antelación prudente, pero mantén la ventresca cerrada hasta montar.

Curiosidades y más información sobre la receta

La ventresca se reconoce por sus láminas

Esta parte del bonito presenta fibras delicadas e infiltradas de grasa que se separan con facilidad. Colocarlas al final permite apreciar su textura, mientras removerlas junto al tomate las convertiría en fragmentos indistinguibles de otra conserva desmenuzada dentro del plato.

El tomate se prepara como una base completa

Rodajas, cebolleta, perejil, sal y vinagreta quedan ajustados antes de tocar el pescado. Así cada lasca se apoya sobre una superficie ya sazonada y solo recibe el jugo que se vierte al repartir los platos en la mesa justo antes de servir.

El aceite de la lata puede sustituir, no acumularse

Una conserva en buen aceite permite aprovechar parte de su cobertura y reforzar el vínculo con el pescado. Debe contarse dentro de los veinte gramos de la fórmula; sumarlo sin medida alteraría textura y nutrición de la ración.

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