Risotto de setas

Risotto de setas

Las setas doradas aportan aromas tostados a un arroz cremoso cuyos granos conservan un centro firme. La textura procede del almidón liberado durante la cocción y de la mantequilla y el queso añadidos fuera del fuego. Debe extenderse suavemente en el plato, no quedar compacto ni rodeado de caldo.

Resumen de la receta

Tiempo 45 min
Dificultad Media
Raciones 4
Por ración 590 kcal

Ingredientes

  • 300 g de arroz carnaroli o arborio
  • 400 g de setas variadas
  • 1 l de caldo
  • 1 cebolla pequeña
  • 2 dientes de ajo
  • 120 ml de vino blanco
  • 60 g de parmesano
  • 40 g de mantequilla
  • 30 ml de aceite
  • sal
  • pimienta

Valores nutricionales

Calorías
590 kcal
Proteínas
17 g
Hidratos
73 g
Grasas
24 g
Fibra
5 g

Elaboración paso a paso

  1. 1

    Dorar las setas

    Limpia, trocea y saltea por tandas hasta dorar; reserva una parte para terminar.

  2. 2

    Preparar el arroz

    Pocha cebolla y ajo, añade el arroz y remueve uno o dos minutos; vierte vino y deja evaporar.

  3. 3

    Cocer

    Añade caldo caliente en varias veces, removiendo con frecuencia durante 16-18 minutos.

  4. 4

    Mantecar

    Aparta al quedar al dente, incorpora mantequilla, queso y setas, ajusta con caldo y reposa dos minutos.

Preguntas frecuentes sobre la receta de Risotto de setas

¿Puede usarse arroz redondo común?

Sí, pero la absorción y la textura serán menos previsibles.

¿Hay que remover sin parar?

No, pero sí con frecuencia para favorecer una cocción uniforme.

¿Puede recalentarse?

Pierde su textura; para aprovecharlo es preferible formar croquetas de arroz.

Curiosidades y más información sobre la receta

Caldo en varias adiciones

Cada nueva cantidad se añade cuando la anterior está casi absorbida. El grano debe permanecer siempre húmedo, sin nadar en líquido.

Mantecar fuera del fuego

Mantequilla y queso emulsionan con el almidón sin hervir. Un poco de caldo final deja la consistencia fluida necesaria para servir.

No enjuagar el arroz

El almidón del arroz participa en la textura cremosa del risotto. Incorpóralo seco al sofrito, sin lavarlo, y reserva caldo caliente para ajustar la fluidez al terminar: debe extenderse suavemente en el plato, sin quedar como un bloque compacto.

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