Imagen de la receta Arroz con ajo

Arroz con ajo

El ajo dorado perfuma el aceite en el que se rehoga este arroz antes de cocerlo. Queda suelto y con un sabor más marcado que el arroz hervido, adecuado como guarnición. Parte del ajo se reserva y se añade al final para conservar sus láminas tostadas.

Resumen de la receta

Tiempo 40 min
Dificultad Fácil
Raciones 4
Por ración 281 kcal

Ingredientes

  • 240 g de arroz blanco de grano largo
  • 5 dientes de ajo pelados (20 g)
  • 25 g de aceite de oliva
  • 500 ml de agua, más un poco si fuera necesario
  • 3 g de sal

Valores nutricionales

Calorías
281 kcal
Proteínas
4.5 g
Hidratos
48.3 g
Grasas
6.7 g
Fibra
0.8 g

Elaboración paso a paso

  1. 1

    Dorar el ajo

    Lava el arroz en un colador y déjalo escurrir. Corta los ajos en láminas. Ponlos en una olla pequeña con el aceite y calienta a fuego medio-bajo durante 2-3 minutos, hasta que tomen un color dorado claro. Retira la mitad y resérvala.

  2. 2

    Rehogar el arroz

    Añade el arroz escurrido a la olla y remueve un minuto para repartir el aceite. Incorpora el agua y la sal, y lleva a ebullición.

  3. 3

    Cocer tapado

    Baja el fuego al mínimo, tapa y cocina 15-18 minutos sin remover. Al terminar, el agua debe haberse absorbido y el grano debe estar tierno. Si aún está duro y no queda agua, añade 30 ml de agua caliente y cocina 2 minutos más.

  4. 4

    Reposar y terminar

    Retira la olla del fuego y deja reposar 5 minutos tapada. Separa los granos con un tenedor, reparte el ajo reservado y sirve en cuatro porciones de guarnición.

Preguntas frecuentes sobre la receta de Arroz con ajo

¿Puedo usar arroz redondo?

Sí, ajustando agua y tiempo según el envase; el resultado será algo menos suelto.

¿Cómo evito quemar el fondo?

Usa el fuego mínimo, una olla de base gruesa y retírala cuando se absorba el agua.

¿Puedo añadir perejil?

Sí. Incorpóralo fresco al final para no perder color ni aroma.

Curiosidades y más información sobre la receta

Ajo en dos momentos

La mitad permanece en la olla y perfuma el agua de cocción; la parte reservada conserva textura tostada. Esa división aporta profundidad y un acabado claramente reconocible. Al servir, reparte esas láminas entre las cuatro porciones para que el contraste no quede concentrado en un solo plato.

Rehogar antes de añadir agua

Cubrir los granos con una película de aceite ayuda a mantenerlos separados y distribuye el sabor del ajo. Basta un minuto: no se busca tostar ni colorear el arroz. El ajo ya ha aromatizado esa grasa, de modo que el rehogado lleva su sabor a toda la superficie.

Una guarnición con carácter

Acompaña bien carnes, huevos y verduras que admitan ajo, pero puede competir con pescados muy delicados. Su sabor marcado permite prescindir de salsas pesadas. Una ensalada fresca o unas verduras de sabor limpio equilibran bien su intensidad y completan la ración.

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