Imagen de la receta Calabacín al ajillo

Calabacín al ajillo

El calabacín tierno y ligeramente dorado se mezcla con ajo y perejil, que impregnan el aceite de la sartén. Se sirve como guarnición, con los trozos enteros y sin caldo acumulado en el fondo. Añadir el ajo al final permite dorar primero la verdura sin que aquel se queme.

Resumen de la receta

Tiempo 30 min
Dificultad Fácil
Raciones 4
Por ración 110 kcal

Ingredientes

  • 700 g de calabacín limpio, con piel y sin los extremos
  • 20 g de ajo pelado
  • 35 g de aceite de oliva
  • 8 g de perejil fresco
  • 4 g de sal

Valores nutricionales

Calorías
110 kcal
Proteínas
1.4 g
Hidratos
5.1 g
Grasas
9.1 g
Fibra
1 g

Elaboración paso a paso

  1. 1

    Trocear la verdura

    Lava el calabacín antes de retirar los extremos. Córtalo en medias lunas de unos 5 mm y sécalas. Pica por separado el ajo y las hojas de perejil.

  2. 2

    Saltear en dos tandas

    Calienta una sartén de 28 cm a fuego medio-alto con 12 g de aceite. Incorpora la mitad del calabacín y cocina 8-10 minutos, moviéndolo cada poco para dorarlo por distintos lados. Debe quedar tierno, pero mantener la forma. Retira y repite con la otra mitad y otros 12 g de aceite.

  3. 3

    Cocinar el ajo

    Baja el fuego, espera unos segundos y añade los 11 g de aceite restantes junto con el ajo. Remueve durante 30-60 segundos, hasta que desprenda aroma sin oscurecerse.

  4. 4

    Mezclar y servir

    Devuelve todo el calabacín a la sartén, incorpora la sal y el perejil y mezcla con cuidado durante un minuto. Reparte en cuatro platos como guarnición, recogiendo también el aceite con ajo.

Preguntas frecuentes sobre la receta de Calabacín al ajillo

El ajo se ha oscurecido en pocos segundos, ¿puedo conservarlo?

Si está marrón oscuro y amargo, retíralo y limpia el aceite antes de repetir. Trabaja a fuego bajo con la sartén algo templada.

¿Por qué se cocina la verdura en dos tandas?

Setecientos gramos llenarían una sartén de 28 centímetros. Dividir deja escapar el vapor y permite dorar sin prolongar hasta deshacer las piezas.

¿El perejil seco funciona igual que el fresco?

No ofrece el mismo acabado. El fresco añadido al final aporta color y aroma vivo; si usas seco, reduce cantidad y añádelo algo antes.

Curiosidades y más información sobre la receta

El ajo tiene su propio tiempo de cocción

El calabacín requiere varios minutos para perder agua y tomar color, mientras el ajo picado se cocina en menos de uno. Separar ambas fases evita escoger entre verdura pálida o ajo quemado. Separar ambos picados permite dar a cada uno el tiempo de calor adecuado.

Las tandas mantienen la forma de las medias lunas

Con espacio suficiente, cada pieza toca el fondo y libera vapor al ambiente. Una sartén saturada acumula líquido y obliga a prolongar la cocción, momento en que la pulpa comienza a romperse. Retirar la primera tanda impide que se ablande mientras la segunda termina.

El aceite aromatizado se recupera al final

La última porción de aceite recibe el ajo y después envuelve todo el calabacín ya cocinado. Mezclar un minuto distribuye el sabor sin someter nuevamente las primeras tandas a un salteado largo. Un minuto conjunto basta para repartir el aroma sin oscurecer el ajo.

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