Lamprea bordalesa estilo Arbo

Lamprea a la bordelesa

La lamprea a la bordalesa, también buscada como lamprea a la bordelesa, es uno de los guisos más singulares de la cocina gallega del Miño. La pieza se marina en vino tinto y después se cocina lentamente con cebolla, ajo, jamón, laurel y su propia sangre acidulada, que liga una salsa oscura, profunda y ligeramente ácida. No es una salsa bordelesa francesa aplicada a cualquier pescado: aquí la lamprea, Petromyzon marinus, y su sangre forman parte esencial del plato. Para seis personas, esta receta necesita una pieza de unos 1,5 kilos preparada por una pescadería especializada, 35 o 45 minutos de cocción suave y un arroz blanco que equilibre la intensidad de la salsa.

Resumen de la receta

Tiempo 1 h 35 min
Dificultad Difícil
Raciones 6
Por ración 590 kcal

Ingredientes

  • 1 lamprea de unos 1,5 kg, limpia y troceada, con su sangre reservada
  • 2 cebollas
  • 2 dientes de ajo
  • 80 g de jamón curado
  • 750 ml de vino tinto
  • 40 ml de vinagre de vino tinto
  • 70 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 2 hojas de laurel
  • 1 ramita de perejil
  • 1 clavo de olor
  • pimienta negra
  • 10 g de sal

Para acompañar

  • 300 g de arroz
  • 600 ml de agua

Valores nutricionales

Calorías
590 kcal
Proteínas
39 g
Hidratos
48 g
Grasas
25 g
Fibra
2 g

Elaboración paso a paso

  1. 1

    Encargar la limpieza y la recogida de la sangre

    Pide en una pescadería especializada una lamprea de unos 1,5 kilos, limpia y cortada en trozos regulares. Solicita que recojan la sangre directamente en un recipiente con los 40 mililitros de vinagre para retrasar su coagulación. Transporta la lamprea y la sangre acidulada en frío, mantenlas refrigeradas y cocínalas el mismo día. Esta preparación no es adecuada para improvisar la limpieza en casa sin experiencia.

  2. 2

    Marinar la lamprea en vino tinto

    Pon los trozos en un recipiente no reactivo y cúbrelos con los 750 mililitros de vino tinto. Añade las dos hojas de laurel, la ramita de perejil, el clavo y varias vueltas de pimienta negra. Tapa y deja marinar una hora en el frigorífico. Al terminar, escurre los trozos sobre un cuenco y conserva todo el vino con sus aromáticos, porque será el líquido del guiso.

  3. 3

    Preparar un fondo paciente de cebolla y jamón

    Corta las dos cebollas en dados pequeños, pica los dos dientes de ajo y corta los 80 gramos de jamón en tiras o dados finos. Calienta los 70 mililitros de aceite en una cazuela amplia y cocina primero la cebolla con una pequeña parte de los 10 gramos de sal durante unos 15 minutos a fuego medio-bajo. Añade el ajo y el jamón y cocina cinco minutos más. La cebolla debe quedar tierna y dorada con suavidad, nunca tostada en exceso.

  4. 4

    Marcar los trozos sin amontonarlos

    Seca ligeramente la superficie de la lamprea escurrida. Incorpora los trozos a la cazuela en una sola capa y rehógalos dos minutos, girándolos con cuidado para que se impregnen del fondo. Si la cazuela es pequeña, hazlo en dos tandas. La piel es firme, pero los trozos pueden deformarse si se manipulan constantemente.

  5. 5

    Incorporar la marinada y guisar despacio

    Vierte en la cazuela el vino reservado con el laurel, el perejil y el clavo. El líquido debe rodear la lamprea sin ocultarla por completo. Lleva a un hervor suave, baja el fuego y cocina parcialmente tapado entre 35 y 45 minutos. Gira los trozos una vez a mitad de cocción y comprueba el mayor: la carne debe separarse con facilidad del cartílago y no presentar zonas crudas.

  6. 6

    Cocer el arroz por separado

    Mientras termina el guiso, lava los 300 gramos de arroz si la variedad lo requiere. Pon los 600 mililitros de agua con el resto de la sal en otra cazuela, añade el arroz al hervir y cuécelo unos 18 minutos o el tiempo indicado para su variedad. Déjalo reposar cinco minutos tapado y suelta el grano con un tenedor. Debe quedar neutro y separado para acompañar una salsa muy concentrada.

  7. 7

    Templar e incorporar la sangre acidulada

    Retira la lamprea ya cocinada a una fuente y baja el fuego al mínimo. Remueve la sangre con el vinagre hasta homogeneizarla. Para reducir el choque térmico, incorpora poco a poco un cucharón de salsa caliente al recipiente de la sangre mientras bates. Después viértela en hilo fino sobre la cazuela, removiendo de manera continua.

  8. 8

    Ligar la salsa y terminar la cocción

    Cocina la salsa a fuego muy suave entre cinco y ocho minutos, removiendo y sin dejarla sin tratamiento térmico. Debe espesar lo suficiente para cubrir el dorso de una cuchara, pero no convertirse en una pasta. Si está demasiado densa, añade una pequeña cantidad de agua caliente; si está ligera, prolonga unos minutos la cocción. Prueba antes de añadir más sal, porque el jamón ya aporta la suya.

  9. 9

    Reunir el guiso y servir

    Devuelve los trozos de lamprea a la cazuela y caliéntalos dos o tres minutos dentro de la salsa. Retira el clavo, el laurel y la rama de perejil. Sirve la lamprea muy caliente, con salsa suficiente y el arroz blanco aparte. Un pan de miga firme o una broa de millo también ayudan a recoger la salsa, pero el arroz es el acompañamiento previsto en esta receta.

Preguntas frecuentes sobre la receta de Lamprea a la bordelesa

¿Se dice lamprea a la bordalesa o a la bordelesa?

En la gastronomía gallega está muy extendido el nombre lamprea a la bordalesa, especialmente al hablar de la preparación tradicional vinculada a Arbo y al Miño. La forma bordelesa también aparece en búsquedas y recetarios. En ambos casos, aquí se habla del guiso de lamprea con vino tinto y su propia sangre.

¿Qué es la lamprea?

La lamprea marina, Petromyzon marinus, es un vertebrado acuático de cuerpo alargado y boca circular en forma de ventosa. Vive parte de su ciclo en el mar y remonta los ríos para reproducirse. Su anatomía, textura y sabor son muy diferentes de los de un pescado de escamas convencional.

¿La lamprea a la bordalesa se cocina en su sangre?

Sí. La sangre recogida y mezclada con vinagre es uno de los elementos que caracterizan esta preparación: aporta color, sabor y capacidad de ligar la salsa. Debe proceder de la propia pieza, conservarse refrigerada y cocinarse, nunca añadirse cruda en el plato terminado.

¿Es la misma salsa bordelesa que acompaña a la carne?

No. La salsa bordelesa clásica francesa suele construirse a partir de vino tinto, chalota y un fondo de carne. En la lamprea gallega a la bordalesa, la salsa nace del propio guiso y se liga con la sangre de la lamprea. Compartir la referencia al vino de Burdeos no convierte ambas elaboraciones en la misma receta.

¿Cuándo es la temporada de lamprea en Galicia?

La temporada habitual de la lamprea fresca se concentra entre enero y abril, aunque las fechas y condiciones de captura se regulan cada campaña y pueden variar según el río. Fuera de temporada existen preparaciones con lamprea seca, pero no equivalen a cocinar una pieza fresca a la bordalesa.

¿Puede hacerse la lamprea a la bordalesa sin sangre?

Puede prepararse un guiso de lamprea al vino tinto sin sangre, pero no tendrá el sabor, el color ni la textura propios de esta receta. Si no se desea utilizarla, es mejor nombrar el resultado como lamprea guisada al vino en lugar de intentar imitar la salsa con espesantes.

¿Cuánto tiempo debe cocerse la lamprea?

Para trozos de una pieza de alrededor de 1,5 kilos, calcula entre 35 y 45 minutos de guiso suave, más cinco u ocho minutos para cocinar y ligar la salsa después de incorporar la sangre. El tamaño de los trozos manda: la carne debe separarse del cartílago con facilidad y quedar completamente cocinada.

¿Por qué se acompaña con arroz blanco?

El arroz ofrece un contrapunto neutro y absorbe parte de la salsa sin competir con ella. Conviene cocerlo por separado para conservar el grano suelto y decidir en cada bocado cuánta salsa añadir. En algunas mesas también se sirve pan o broa de millo.

¿Se puede preparar con antelación?

Sí. El guiso puede reposar unas horas en el frigorífico y suele ganar cohesión, pero hay que enfriarlo sin demora, taparlo y recalentarlo suavemente hasta que esté bien caliente. Consúmelo en un máximo de dos días y no lo dejes a temperatura ambiente durante el servicio.

Curiosidades y más información sobre la receta

Un plato asociado al Miño y a Arbo

La lamprea ocupa un lugar propio en la cocina de las riberas gallegas. Arbo ha convertido su temporada, sus pescadores y sus formas de preparación en parte de la identidad local. La bordalesa es la elaboración más reconocible, aunque la lamprea también se presenta seca y rellena, en empanada, a la brasa o guisada de otras maneras.

La especie regresa del mar al río

Petromyzon marinus pasa una fase de su vida en el mar y vuelve al agua dulce para reproducirse. Ese ciclo explica que su presencia en el mercado sea estacional y que la pesca tradicional esté ligada a ríos concretos, estuarios y artes reguladas. No es un producto disponible con la misma regularidad que los pescados marinos habituales.

La sangre no es un simple colorante

Al calentarse dentro del medio ácido y vínico, sus proteínas participan en la textura de la salsa. Por eso no basta con verterla al final y apagar el fuego. Templarla, incorporarla gradualmente y darle una cocción suave permite obtener una emulsión oscura y uniforme sin servirla cruda.

El vino sostiene toda la salsa

Setecientos cincuenta mililitros parecen abundantes, pero parte del vino se utiliza en la marinada y después se reduce durante un guiso largo. Un tinto seco, limpio y sin exceso de roble deja una salsa intensa sin dominar con amargor. No hace falta usar una botella costosa, pero sí una que tenga un sabor agradable antes de cocinar.

Un sabor que no conviene disfrazar

La lamprea es untuosa, potente y muy particular. Cebolla, jamón y aromáticos deben darle profundidad, no hacerla irreconocible. El arroz blanco y el pan funcionan precisamente porque ofrecen descanso entre bocados sin endulzar ni suavizar artificialmente el carácter del plato.

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