Imagen de la receta Caldereta de cordero

Caldereta de cordero

El cordero queda tierno en una salsa espesa de verduras y vino, ligada con un majado de almendras e hígado. El pimentón y el tomillo acompañan el sabor de la carne sin taparlo. La cocción lenta permite que los trozos se ablanden antes de incorporar el majado, que aporta cuerpo al final del guiso.

Resumen de la receta

Tiempo 2 h 5 min
Dificultad Media
Raciones 4
Por ración 754 kcal

Ingredientes

  • 900 g de pierna de cordero deshuesada, sin grasa exterior
  • 100 g de hígado de cordero limpio
  • 250 g de cebolla pelada
  • 150 g de pimiento verde limpio
  • 200 g de tomate maduro rallado
  • 16 g de ajo pelado
  • 30 g de almendras crudas peladas
  • 35 g de aceite de oliva
  • 200 ml de vino blanco
  • 600 ml de agua caliente
  • 5 g de pimentón dulce
  • 1 g de tomillo seco
  • 1 hoja de laurel
  • 7 g de sal
  • 0,5 g de pimienta negra

Valores nutricionales

Calorías
754 kcal
Proteínas
49.1 g
Hidratos
7.9 g
Grasas
56.5 g
Fibra
3.4 g

Elaboración paso a paso

  1. 1

    Cortar y preparar

    Trocea el cordero en dados de unos 3 cm y sécalo. Corta el hígado en dados de 2 cm. Pica la cebolla, el pimiento y el ajo. Sazona la carne con 4 g de sal y la pimienta.

  2. 2

    Dorar la carne

    Calienta el aceite en una cazuela de 26 cm a fuego medio-alto. Dora el cordero en dos tandas, unos 5 minutos por tanda, y retíralo. Baja a fuego medio, saltea el hígado 3-4 minutos y reserva aparte. Tuesta las almendras un minuto en ese mismo aceite y retíralas con el hígado.

  3. 3

    Cocinar las verduras

    Añade la cebolla y el pimiento con los 3 g de sal restantes y rehoga 10 minutos. Incorpora el ajo durante un minuto y después el tomate durante 8 minutos, removiendo hasta que pierda buena parte del agua. Aparta del fuego, mezcla el pimentón y vierte el vino. Vuelve al fuego y hierve 3 minutos.

  4. 4

    Guisar a fuego suave

    Devuelve el cordero con sus jugos y añade el agua, el tomillo y el laurel. Lleva a un hervor suave, tapa y cocina 60-80 minutos a fuego bajo. Remueve ocasionalmente y comprueba que conserve líquido. La carne debe ceder al presionarla con un tenedor; si sigue firme, prolonga la cocción antes de espesar la salsa.

  5. 5

    Añadir el majado

    Tritura el hígado y las almendras con unos 150 ml de salsa caliente de la cazuela. Incorpora la mezcla al guiso y cocina destapado 8 minutos, removiendo para que no se agarre. Retira el laurel, deja reposar 5 minutos y reparte la carne con su salsa.

Preguntas frecuentes sobre la receta de Caldereta de cordero

¿El hígado resulta imprescindible en esta caldereta?

Forma parte del majado y aporta sabor y cuerpo característicos. Omitirlo produciría una salsa distinta y obligaría a revisar la cantidad de almendra y líquido.

La salsa queda granulosa después de triturar, ¿cómo se afina?

Tritura con suficiente salsa caliente hasta obtener una crema lisa. Puede pasarse por colador antes de devolverla si buscas una textura más fina.

¿Qué pieza de cordero mantiene mejor la jugosidad?

La pierna deshuesada indicada funciona bien en dados regulares. Evita eliminar toda la grasa infiltrada, aunque sí conviene retirar los depósitos exteriores grandes.

Curiosidades y más información sobre la receta

El majado reúne sabor y capacidad de ligar

Hígado cocinado y almendras tostadas se trituran con salsa caliente hasta formar una crema. Al volver a la cazuela espesan el fondo y refuerzan el carácter del cordero sin recurrir a harina. La pasta final debe quedar lisa para repartirse sin pequeños trozos de hígado.

El pimentón entra entre tomate y vino

El tomate ya reducido deja grasa disponible para dispersar la especia. Apartar brevemente y añadir vino enseguida limita el tostado, mientras el hervor posterior recupera todos los sabores de la cazuela. Añadirlo fuera del fuego impide que el pimentón se queme contra la cazuela.

La ternura precede siempre al espesado final

Una salsa con majado se agarra con mayor facilidad y complica prolongar el guiso. Esperar hasta que el tenedor encuentre poca resistencia permite dedicar los últimos minutos solo a integrar y ajustar textura. Ocho minutos bastan para cocinar el majado y mantener una consistencia fluida.

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