Una receta sencilla para hacer carabineros al ajillo

Carabineros al ajillo

Los carabineros al ajillo se cocinan abiertos por el lomo para que el aceite de ajo y guindilla alcance la carne sin desperdiciar los jugos de la cabeza. En esta receta, ocho piezas grandes necesitan aproximadamente dos minutos por cada lado, aunque el grosor manda sobre el reloj. El ajo se retira cuando está dorado y vuelve al final con el perejil; así se puede elevar el fuego para cocinar el marisco sin amargar una salsa corta, rojiza y muy concentrada.

Resumen de la receta

Tiempo 20 min
Dificultad Fácil
Raciones 4
Por ración 260 kcal

Ingredientes

  • 8 carabineros grandes
  • 6 dientes de ajo
  • 90 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 1 guindilla seca
  • 20 ml de brandy, opcional
  • 15 g de perejil
  • 7 g de sal

Valores nutricionales

Calorías
260 kcal
Proteínas
27 g
Hidratos
3 g
Grasas
17 g
Fibra
0.5 g

Elaboración paso a paso

  1. 1

    Descongelar y secar los carabineros

    Si son congelados, déjalos descongelar durante al menos 12 horas en la zona más fría de la nevera, colocados sobre una rejilla o colador y con una bandeja debajo. No los dejes a temperatura ambiente. Cuando estén flexibles, sécalos con papel de cocina, especialmente entre la cabeza y el abdomen.

  2. 2

    Abrir el lomo y retirar el intestino

    Coloca cada carabinero de lado y corta el caparazón por el lomo con unas tijeras, desde el inicio del abdomen hasta la cola, sin separar las dos mitades ni desprender la cabeza. Abre ligeramente el corte, localiza el hilo intestinal y retíralo con la punta de un cuchillo o unas pinzas.

  3. 3

    Preparar el ajo y la guindilla

    Lamina los seis dientes de ajo de manera uniforme. Calienta los 90 mililitros de aceite en una sartén amplia a fuego medio-bajo, añade el ajo y la guindilla y cocina hasta que las láminas estén doradas claras. Retira el ajo y la guindilla a un plato limpio antes de que oscurezcan y conserva el aceite en la sartén.

  4. 4

    Cocinar primero por el corte

    Sube el fuego a medio-alto y coloca los carabineros con el lomo abierto hacia abajo, sin amontonarlos. Cocina durante unos dos minutos, presionando solo al principio para acercar la carne al aceite. Si no caben holgadamente, trabaja en dos tandas para evitar que la sartén pierda temperatura y el marisco cueza en sus jugos.

  5. 5

    Girar y comprobar la carne

    Da la vuelta a cada pieza y cocina alrededor de dos minutos más. La carne debe pasar de translúcida a opaca y alcanzar al menos 60 °C durante un minuto en la zona más gruesa. No utilices el color rojo del caparazón como indicador, porque el carabinero ya presenta un tono rojo intenso antes de cocinarse.

  6. 6

    Añadir el brandy con seguridad

    Si utilizas el brandy, aparta la sartén de la llama y viértelo alrededor del marisco, nunca directamente desde la botella sobre el fuego. Devuelve la sartén al calor y deja que hierva brevemente. No hace falta flambear; para una preparación completamente libre de alcohol, omite este ingrediente.

  7. 7

    Terminar el ajillo y servir

    Reincorpora el ajo reservado, añade el perejil picado y mueve la sartén por el mango para reunir el aceite con los jugos de las cabezas. Prueba el fondo antes de añadir la sal, repártela si hace falta y sirve de inmediato. Añade una cantidad moderada de salsa a cada plato para acompañar sin ocultar el marisco.

Preguntas frecuentes sobre la receta de Carabineros al ajillo

¿Cómo son los carabineros?

Son crustáceos grandes de color rojo intenso incluso antes de cocinar, con cabeza voluminosa, caparazón robusto, rostro alargado y antenas muy largas. La especie comercial se conoce como Plesiopenaeus edwardsianus y suele encontrarse congelada debido a su procedencia de aguas profundas y alejadas.

¿Cuánto tiempo se cocinan los carabineros al ajillo?

Una pieza grande abierta por el lomo necesita aproximadamente dos minutos por el corte y otros dos por el caparazón. El tamaño puede variar mucho, por lo que hay que comprobar la parte más gruesa: debe estar opaca y completamente cocinada, pero todavía jugosa.

¿Es necesario abrirlos antes de cocinarlos?

No es obligatorio, pero resulta útil en esta receta. Abrir el lomo permite retirar el intestino, acelera la cocción y ayuda a que el aceite de ajo alcance la carne. Deben mantenerse unidas las dos mitades para girar y servir la pieza con facilidad.

¿Pueden utilizarse carabineros congelados?

Sí, y es la presentación habitual en muchos mercados. Descongélalos dentro de la nevera, sobre una bandeja que recoja el líquido, y sécalos antes de cocinar. No los descongeles bajo agua caliente ni a temperatura ambiente.

¿Se aprovecha la cabeza del carabinero?

Sí. La cabeza contiene jugos muy sabrosos que tiñen y enriquecen el aceite durante la cocción. No hace falta presionarla ni vaciarla en la sartén: mantenerla unida y cocinarla correctamente basta para aportar sabor al fondo.

¿Qué significa cocinar al ajillo?

Al ajillo describe una preparación basada en aceite y ajo, a menudo acompañada de guindilla y perejil. No exige una salsa abundante ni una cantidad fija de picante. En este plato el aceite recoge además los jugos del propio marisco.

¿Hay que flambear el brandy?

No. Puede añadirse con la sartén apartada de la llama y dejarse hervir brevemente. Flambear no es necesario para dar sabor y añade un riesgo evitable. Si alguien no puede consumir alcohol, la opción segura es omitirlo, no confiar en un hervor corto para eliminarlo por completo.

¿Puedo hacer los carabineros a la plancha?

Sí, pero será otra técnica. La plancha suele utilizar menos aceite y puede cocinar la pieza entera o abierta con sal, mientras esta receta construye un fondo de ajo, guindilla y jugos. En ambos casos se necesita calor alto, poco tiempo y una comprobación real de la carne.

Curiosidades y más información sobre la receta

Un crustáceo de aguas profundas

El carabinero es un crustáceo decápodo que vive sobre fondos profundos del Atlántico y otras aguas templadas. Su tamaño común se sitúa aproximadamente entre 10 y 20 centímetros, aunque puede alcanzar dimensiones mayores. El color rojo oscuro y la cabeza grande permiten distinguirlo de gambones y langostinos de aspecto más claro.

El rojo no sirve para medir la cocción

En muchos crustáceos el cambio a rojo se asocia al calor, pero el carabinero ya es rojo en crudo. Para controlar el punto hay que observar la carne por el corte del lomo: debe perder la transparencia, adquirir firmeza y quedar completamente cocinada sin encogerse en exceso.

La cabeza construye el fondo del ajillo

Buena parte del carácter del carabinero se concentra en la cabeza. Al cocinarla unida, sus jugos se mezclan con el aceite aromatizado y producen el tono rojizo de la salsa. Presionarla con fuerza libera también fragmentos y puede enturbiar el fondo, por lo que basta con mover suavemente la sartén al final.

Congelado puede ser la opción más habitual

La distancia entre las zonas de captura y el mercado hace que gran parte del carabinero se venda congelado. La calidad final depende de una buena cadena de frío y de una descongelación lenta, no de presentar el producto como fresco a cualquier precio. Separarlo de su líquido y secarlo permite recuperar un mejor contacto con la sartén.

Ajillo, plancha y horno responden a recetas distintas

El ajillo utiliza aceite aromatizado y el corte del lomo para formar una salsa breve. La plancha busca un contacto más seco y el horno reparte el calor de otra manera, especialmente cuando se cocinan muchas piezas. Los carabineros admiten las tres técnicas, pero sus tiempos y cantidades de grasa no deben trasladarse sin ajustes.

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