Imagen de la receta Mero a la gallega

Mero a la gallega

El mero a la gallega se sirve cocido sobre patatas, con una ajada que aporta aroma de ajo y pimentón. Su carne firme admite porciones gruesas, pero agradece un hervor tranquilo para conservar la jugosidad. Las patatas se cuecen primero y el pescado se incorpora cuando están casi listas. La ajada se prepara al final, fuera de la cazuela, y se reparte sobre el conjunto bien escurrido. Así el aceite aromatizado se adhiere al pescado y a las patatas en lugar de perderse en un caldo abundante.

Resumen de la receta

Tiempo 45 min
Dificultad Fácil
Raciones 4
Por ración 514.7 kcal

Ingredientes

  • 800 g de lomos de mero limpios y sin espinas, en 4 porciones de 3 cm de grosor
  • 800 g de patatas peladas
  • 180 g de cebolla
  • 20 g de ajo
  • 60 g de aceite de oliva
  • 5 g de pimentón dulce
  • 10 g de vinagre de vino blanco
  • 1 hoja de laurel
  • 7 g de sal
  • agua para cocer

Valores nutricionales

Calorías
514.7 kcal
Proteínas
41.7 g
Hidratos
39 g
Grasas
20.3 g
Fibra
4.9 g

Elaboración paso a paso

  1. 1

    Cortar patatas y cebolla

    Corta las patatas en rodajas de 1,5 cm y la cebolla en juliana gruesa. Colócalas en una cazuela baja con el laurel y 4 g de sal. Añade agua hasta cubrir apenas las patatas y lleva a ebullición. Baja a fuego medio-suave y cocina 12–15 minutos.

  2. 2

    Preparar los lomos

    Mientras cuecen las patatas, revisa las espinas del mero y seca la superficie. Divide en cuatro piezas de grosor parecido y sazona con los 3 g de sal restantes. Mantén en la nevera hasta que las patatas estén casi tiernas: una brocheta debe penetrar en el exterior y encontrar algo de resistencia en el centro.

  3. 3

    Cocer el pescado sobre las patatas

    Acomoda los lomos encima, sin superponerlos. Tapa y mantén un hervor muy suave durante 10–12 minutos. Baña una vez con el agua caliente de la cazuela si la parte superior queda fuera. Comprueba que el centro alcance 63 °C, se vea opaco y se separe en lascas al presionarlo. Las patatas deben estar tiernas y conservar su forma.

  4. 4

    Hacer la ajada sin quemar el pimentón

    Pela y lamina el ajo. Calienta el aceite en una sartén pequeña a fuego medio-bajo y fríe las láminas 3–4 minutos, hasta que estén doradas claras. Retira del fuego y espera unos 30 segundos. Añade el pimentón, mezcla y vierte con cuidado el vinagre y 40 ml del agua de cocción, poco a poco y evitando las salpicaduras.

  5. 5

    Escurrir y repartir

    Levanta los lomos y las patatas con una espátula y una espumadera y repártelos en cuatro platos o en una fuente caliente. Desecha el laurel y deja escurrir el exceso de agua antes de verter la ajada. Distribuye el ajo y el aceite por encima y sirve enseguida, con una porción de pescado por persona.

Preguntas frecuentes sobre la receta de Mero a la gallega

¿Puedo hacerlo con una rodaja de mero con hueso?

Sí, compra aproximadamente 1–1,1 kg para compensar el hueso y la piel que no se coma. Pide rodajas de grosor regular y comprueba la cocción junto al hueso, donde puede tardar algo más. Reparte después la carne limpia entre cuatro personas.

¿Es necesario preparar un caldo de pescado?

No para esta fórmula. La cocción sencilla deja protagonismo al mero y a la ajada. Añadir un caldo muy concentrado puede aumentar mucho la sal y cambiar el equilibrio del plato.

¿Se puede añadir vinagre a la ajada?

Es una variante posible en pequeña cantidad. Incorpóralo con la sartén apartada y prueba, porque una acidez excesiva ocultaría el sabor firme del mero.

Curiosidades y más información sobre la receta

El pimentón se incorpora con el fuego apagado

El ajo necesita freírse para dorarse, mientras que el pimentón molido puede quemarse en el aceite muy caliente. Añadirlo después de retirar la sartén y dejar bajar ligeramente la temperatura permite repartir su color y aroma. El pequeño añadido de agua de cocción ayuda a extender la ajada sobre las patatas sin convertirla en una salsa espesa.

El mero admite una cocción firme

Su carne compacta soporta mejor el traslado que pescados de lasca muy delicada, pero también se seca cuando se prolonga innecesariamente. Las porciones entran cuando la patata está avanzada y se retiran al alcanzar el punto, sin esperar por una guarnición atrasada.

Escurrir no significa dejar secar

La espumadera elimina el exceso de caldo que aguaria la ajada, pero pescado y patata se sirven inmediatamente y reciben el aceite caliente. Ese equilibrio mantiene la fuente jugosa, concentra el aliño y evita que el pimentón termine flotando en el líquido.

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