Imagen de la receta Mero a la plancha

Mero a la plancha

El mero a la plancha ofrece una carne firme y jugosa con una superficie dorada que se consigue sin empanado. Conviene pedir porciones de lomo regulares, porque una pieza gruesa necesita más tiempo para calentarse por dentro que una tajada fina. Una sartén amplia, el pescado seco y un poco de aceite bastan para marcarlo sin que se acumule líquido. El limón se añade después de cocinar, cuando ya no puede enfriar la plancha ni dificultar el dorado, y aporta un contraste ácido al servir.

Resumen de la receta

Tiempo 25 min
Dificultad Fácil
Raciones 4
Por ración 241.6 kcal

Ingredientes

  • 800 g de lomos de mero limpios, sin piel ni espinas, en 4 piezas de 200 g y unos 2,5 cm de grosor
  • 25 g de aceite de oliva
  • 20 g de zumo de limón
  • 4 g de sal
  • 0,5 g de pimienta negra

Valores nutricionales

Calorías
241.6 kcal
Proteínas
35.6 g
Hidratos
0.4 g
Grasas
10.9 g
Fibra
0 g

Elaboración paso a paso

  1. 1

    Revisar las porciones

    Comprueba con los dedos que no queden espinas duras y seca bien el mero por ambas caras. Si alguna porción es mucho más gruesa, pide que la igualen en la pescadería o córtala horizontalmente con cuidado antes de cocinar. Sazona con la sal y la pimienta y pincela las piezas con 15 g de aceite.

  2. 2

    Calentar la superficie

    Pon una plancha o sartén de fondo grueso a fuego medio-alto durante 2–3 minutos. Debe estar caliente, sin humear. Si utilizas una sartén de 28 cm, prepara dos tandas de dos piezas para dejar espacio. Ten a mano una espátula ancha y una fuente donde colocar el pescado cocinado.

  3. 3

    Marcar la primera cara

    Coloca dos lomos sobre la superficie caliente y deja cocinar 3–4 minutos sin desplazarlos. La cara inferior debe formar una zona dorada y empezar a desprenderse al introducir la espátula. Si se resiste, espera unos segundos antes de forzarla; no intentes despegar el pescado tirando de una esquina.

  4. 4

    Terminar la cocción

    Gira las piezas y baja a fuego medio. Cocina 3–4 minutos más, ajustando según el grosor. Comprueba que el centro alcance 63 °C y que la carne esté opaca y se separe en lascas firmes pero húmedas. Retira cada pieza al llegar a ese punto y repite con los otros dos lomos. Si queda algún resto muy tostado en la sartén, retíralo con cuidado antes de la segunda tanda.

  5. 5

    Aliñar en el plato

    Mezcla los 10 g de aceite restantes con el zumo de limón y reparte sobre las cuatro porciones ya cocinadas. Deja reposar un minuto y sirve. No mantengas el mero sobre la plancha apagada mientras montas los platos: la base conserva calor y sigue cocinando el pescado.

Preguntas frecuentes sobre la receta de Mero a la plancha

¿Puedo cocinar una rodaja entera con hueso?

Sí, pero el hueso central dificulta un contacto uniforme y cambia el tiempo. Pide una rodaja regular, cocina por ambas caras y comprueba junto al hueso. Para reproducir exactamente esta preparación, utiliza el peso limpio de lomo indicado.

¿Cómo sé si está pasado?

La carne se vuelve seca, muy firme y cuesta más separar las lascas con jugosidad. Retirar al alcanzar el punto y evitar una espera sobre la sartén caliente es más eficaz que intentar corregir después con mucho aceite o limón.

¿Sirven filetes de mero congelados?

Sí, si se descongelan completamente en la nevera y se secan con cuidado. El agua superficial impediría el contacto directo y uniforme con la plancha.

Curiosidades y más información sobre la receta

La forma de la pieza condiciona el contacto

En la plancha, la superficie apoyada recibe calor de forma directa. Una porción muy curvada o irregular puede dorarse solo en algunos puntos mientras otros quedan pálidos. Pedir cortes planos y semejantes facilita una cocción uniforme y permite comparar el punto de las distintas piezas sin depender solo de su peso.

Dorado no significa fuego máximo constante

La plancha debe estar caliente al principio para fijar la superficie. Después puede moderarse para que el calor alcance el interior sin carbonizar el exterior. El objetivo es una película tostada fina, no una costra oscura que endurezca el pescado.

Limón y perejil se reservan para el final

La acidez añadida antes de cocinar humedece y modifica la superficie, dificultando el dorado. Unas gotas al servir refrescan la grasa y respetan la textura conseguida. Cada comensal puede ajustar la cantidad sin someter el mero a un marinado innecesario.

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