Imagen de la receta Guisantes con panceta

Guisantes con panceta

Dados crujientes de panceta coronan unos guisantes tiernos cocinados en el fondo que deja la propia carne. La cebolla recoge ese sabor tostado y una pequeña cantidad de caldo aporta la humedad justa. Reservar parte de la panceta evita que todas las piezas se ablanden; así cada cucharada combina la legumbre dulce, la salsa corta y un acabado firme.

Resumen de la receta

Tiempo 40 min
Dificultad Fácil
Raciones 4
Por ración 468 kcal

Ingredientes

  • 750 g de guisantes
  • 220 g de panceta
  • 220 g de cebolla
  • 10 g de ajo
  • 250 ml de caldo de verduras bajo en sal
  • 10 g de aceite de oliva
  • 8 g de perejil
  • 2 g de sal
  • 0,3 g de pimienta negra

Valores nutricionales

Calorías
468 kcal
Proteínas
17.5 g
Hidratos
23.5 g
Grasas
32.8 g
Fibra
10.2 g

Elaboración paso a paso

  1. 1

    Preparar la mise en place

    Corta la panceta en dados de 1 cm y pica finamente cebolla, ajo y perejil. Si utilizas guisantes congelados, déjalos en el congelador mientras construyes el fondo de la sartén.

  2. 2

    Fundir y dorar la panceta

    Pon la panceta en una sartén fría y calienta a fuego medio durante 7-9 minutos. Remueve hasta que pierda parte de su grasa y muestre bordes dorados. Reserva un tercio sobre rejilla para el acabado.

  3. 3

    Pochar la cebolla

    Incorpora el aceite solo si la grasa fundida no basta y cocina la cebolla 10 minutos a fuego medio-bajo. Añade el ajo durante el último minuto, evitando que se oscurezca sobre el fondo caliente.

  4. 4

    Cocer los guisantes

    Agrega guisantes y caldo, tapa y cuece 6-8 minutos desde que vuelva a hervir. Destapa, reduce dos minutos y prueba antes de usar la sal. Añade pimienta y perejil, reparte y termina con la panceta reservada.

Preguntas frecuentes sobre la receta de Guisantes con panceta

¿Qué panceta funciona mejor, fresca o curada?

Ambas sirven, pero la curada aporta más sal; reduce la cantidad final y prueba después de añadirla nuevamente.

Los guisantes han quedado arrugados, ¿por qué?

Probablemente cocinaron demasiado o con poco líquido; detén el fuego al quedar tiernos y mantén la sartén tapada.

¿Puede hacerse el plato sin caldo preparado?

Sí; utiliza agua caliente y ajusta la sal al final, sabiendo que el fondo quedará algo más ligero.

Curiosidades y más información sobre la receta

La sartén fría favorece el fundido

El aumento gradual de temperatura permite que parte de la grasa salga antes de que la superficie se tueste. Esa grasa se convierte en medio de cocción para la cebolla. El proceso evita añadir aceite innecesario y deja dados con una proporción más agradable entre carne y grasa.

Reservar una parte cambia el acabado

La panceta que permanece con los guisantes se integra en la salsa y cede sabor; la que espera sobre rejilla conserva bordes firmes. Repartir esta última justo al servir crea dos texturas sin introducir otro ingrediente ni alterar la base de la receta.

El perejil entra después de reducir

Su aroma fresco se perdería durante toda la cocción del caldo. Añadirlo con la pimienta cuando la salsa ya tiene densidad permite que quede distribuido y visible. La sartén se mueve entonces por las asas para no aplastar los guisantes tiernos.

Otras recetas de Sartén

A nadie le amarga un dulce

Meiga volando ante la luna sobre una ría gallega al atardecer

Suscríbete, que es gratis!

Te contaremos secretos de Galicia: Lugares, recetas e historias de nuestra tierra porque... habelas hainas

Al suscribirte solicitas recibir correos de Receta Gallega. Puedes darte de baja en cualquier momento y consultar nuestra Política de privacidad.