Imagen de la receta Maragota en caldeirada

Maragota en caldeirada

La maragota en caldeirada se cocina sobre patatas que absorben un fondo de cebolla, pimiento, tomate y vino blanco. El caldo queda corto y ligado, con trozos de hortaliza visibles y un sabor más profundo que el de una cocción en agua. Las rodajas de pescado entran al final para conservar su carne firme sin endurecerla. Una cazuela ancha permite colocarlas sin amontonar y mover el guiso por las asas, evitando romper tanto el pescado como las patatas.

Resumen de la receta

Tiempo 1 h 15 min
Dificultad Fácil
Raciones 4
Por ración 481.1 kcal

Ingredientes

  • 1.200 g de maragota limpia en rodajas de unos 3 cm, con espina
  • 800 g de patatas peladas
  • 250 g de cebolla
  • 150 g de pimiento rojo limpio
  • 200 g de tomate rallado
  • 12 g de ajo
  • 100 ml de vino blanco seco
  • 600 ml de agua caliente y hasta 150 ml más si hace falta
  • 45 g de aceite de oliva
  • 4 g de pimentón dulce
  • 1 hoja de laurel
  • 7 g de sal
  • 5 g de perejil

Valores nutricionales

Calorías
481.1 kcal
Proteínas
42.5 g
Hidratos
44.1 g
Grasas
12.9 g
Fibra
6.6 g

Elaboración paso a paso

  1. 1

    Preparar pescado y hortalizas

    Revisa las rodajas, retira las escamas que hayan quedado y sécalas. Sazona con 3 g de sal y guarda en frío. Pica la cebolla y el ajo, corta el pimiento en tiras de 1 cm y las patatas en trozos de 3 cm, terminando el corte con un pequeño giro del cuchillo para cascarlas.

  2. 2

    Cocinar el sofrito

    Calienta el aceite en una cazuela baja de 30–32 cm. Pocha la cebolla y el pimiento con los 4 g de sal restantes durante 12–15 minutos a fuego medio-bajo. Añade el ajo y cocina 1 minuto. Incorpora el tomate y rehoga 7–8 minutos, removiendo hasta que pierda su agua suelta.

  3. 3

    Añadir patatas y caldo

    Retira un momento del fuego para mezclar el pimentón. Agrega las patatas y el laurel, vuelve al fuego y vierte el vino. Cocina 2–3 minutos. Añade los 600 ml de agua caliente: debe quedar aproximadamente al nivel de las patatas, sin convertir el guiso en sopa. Cuece a fuego suave 15–18 minutos, con la tapa entreabierta.

  4. 4

    Cocer las rodajas en el fondo

    Cuando las patatas estén casi tiernas, coloca el pescado encima en una sola capa. Tapa y cocina 10–12 minutos a hervor muy suave. Baña la parte superior con una cuchara de caldo a mitad de cocción y evita dar vueltas a las rodajas. Si el fondo se queda seco, añade agua caliente en pequeñas cantidades por un lateral. Comprueba que la carne junto a la espina esté opaca y alcance 63 °C.

  5. 5

    Ligar con movimiento y reposar

    Apaga el fuego, espolvorea el perejil lavado y picado y mueve la cazuela suavemente de un lado a otro. Deja reposar tapada 5 minutos. Retira el laurel y reparte las rodajas y las patatas con una espátula y un cucharón. Sirve con el caldo corto del fondo y comprueba las espinas al separar cada bocado.

Preguntas frecuentes sobre la receta de Maragota en caldeirada

¿Qué hago si las patatas siguen duras al añadir el pescado?

Prolonga primero su cocción con la cazuela tapada. La maragota debe incorporarse solo cuando una rodaja de patata ofrezca poca resistencia al pincharla.

¿Puedo utilizar filetes sin piel en la caldeirada?

Es posible, pero se rompen con mayor facilidad y suelen necesitar menos tiempo. Colócalos sobre la patata, no remuevas y empieza a comprobarlos antes.

La salsa queda demasiado líquida, ¿cómo la espeso?

Retira el pescado ya cocido y hierve el fondo unos minutos destapado. Evita añadir harina al final, porque puede formar grumos y ocultar el sabor.

Curiosidades y más información sobre la receta

Una caldeirada se construye por capas

El sofrito forma el fondo, la patata necesita una ventaja y el pescado ocupa el último tramo. Esta secuencia responde a sus distintos tiempos. Añadirlo todo junto produciría una elección incómoda entre patata firme o maragota demasiado hecha y fragmentada.

El tomate aporta cuerpo sin dominar

Una cantidad moderada se reduce con cebolla y pimiento antes de añadir el caldo. Concentra sabor y ayuda a ligar, pero no convierte el plato en una salsa de tomate. El protagonismo continúa en el pescado y en sus jugos.

El reposo breve asienta el caldo

Un descanso de cinco minutos permite que la patata termine de absorber sabor y que la salsa pierda la agitación del hervor. No conviene alargar esa espera: el calor residual sigue actuando sobre la carne y puede secarla innecesariamente.

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