Conejo con tomate
Una salsa de tomate bien reducida envuelve el conejo dorado y recoge sus jugos. El pimiento aporta fondo vegetal y el orégano se usa con moderación; la clave es cocinar el tomate antes de devolver la carne para evitar un acabado acuoso.
Resumen de la receta
Ingredientes
- 1 conejo troceado de 1,4 kg, aproximadamente 1 kg comestible
- 200 g de cebolla
- 12 g de ajo
- 30 g de aceite de oliva
- 600 g de tomate triturado
- 150 g de pimiento rojo
- 100 ml de vino blanco
- 2 g de orégano
- 5 g de sal
- 0,5 g de pimienta negra
Valores nutricionales
- Calorías
- 464 kcal
- Proteínas
- 60.3 g
- Hidratos
- 10.4 g
- Grasas
- 19.4 g
- Fibra
- 3.4 g
Elaboración paso a paso
-
1
Dorar el conejo
Salpimienta las piezas y dóralas en una cazuela con el aceite, en tandas y sin amontonarlas. Retíralas a una fuente.
-
2
Reducir el sofrito
Cocina la cebolla picada y el pimiento en tiras 10 minutos a fuego medio. Añade el ajo, remueve un minuto y vierte el vino. Cuando se haya reducido casi por completo, incorpora el tomate y el orégano. Cocina destapado 12 minutos.
-
3
Terminar el guiso
Introduce el conejo y los jugos de la fuente. Tapa parcialmente y cocina 30-35 minutos a fuego bajo, girando las piezas y vigilando que la salsa no se agarre. Añade un poco de agua solo si queda seca antes de que la carne esté tierna.
-
4
Reposar
Comprueba que una pieza de muslo alcance al menos 71 °C en su zona carnosa, ajusta la sal y deja reposar el guiso tapado 5 minutos.
-
5
Reducir el tomate
Cocina sin tapa al final hasta que el tomate pierda el sabor crudo y el aceite empiece a asomar en pequeños puntos. Gira las piezas con pinzas, evitando remover con fuerza para que los huesos no se astillen.
Preguntas frecuentes sobre la receta de Conejo con tomate
El tomate se agarra mientras el conejo aún está firme, ¿qué hago?
Añade unas cucharadas de agua caliente, baja el fuego y tapa algo más la cazuela. Remueve el fondo con cuidado sin romper las piezas.
¿Cómo puedo suavizar la acidez sin añadir mucho azúcar?
Cocina bien cebolla y pimiento y deja madurar el tomate durante la reducción. Una materia prima madura suele necesitar menos correcciones de dulzor.
La salsa queda separada y aceitosa, ¿es un error?
Pequeños puntos de aceite indican que el tomate está concentrado. Si aparece una capa grande, retira parte con una cuchara y mueve suavemente el conjunto.
Curiosidades y más información sobre la receta
El tomate se cocina en dos etapas
Primero reduce solo con el sofrito para perder agua y sabor crudo; después recibe el conejo y sus jugos durante la cocción tapada. Separar esas fases concentra la base sin obligar a mantener la carne demasiado tiempo dentro de una salsa acuosa.
El pimiento construye fondo sin dominar
Sus tiras se ablandan con la cebolla antes de incorporar ajo y vino. Aportan dulzor vegetal y textura a una receta centrada en el tomate, mientras los dos gramos de orégano perfuman sin convertir el guiso en una salsa excesivamente especiada.
Los huesos pequeños exigen manipulación cuidadosa
Las pinzas permiten girar cada pieza sin golpearla ni fragmentar sus bordes. Además de mejorar la presentación, este cuidado reduce el riesgo de desprender astillas dentro de una salsa espesa donde serían más difíciles de localizar al servir.
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