Imagen de la receta Croquetas de mejillones

Croquetas de mejillones

Los mejillones dan a estas croquetas un relleno sabroso y de color anaranjado. Al abrirlos al vapor se obtiene la carne limpia que luego se pica y se añade a la bechamel. Se empanan sin concha, de modo que todo el bocado se puede comer y el exterior queda crujiente por igual.

Resumen de la receta

Tiempo 1 h 45 min
Dificultad Media
Raciones 6
Por ración 458 kcal

Ingredientes

Para la masa

  • 1,2 kg de mejillones frescos con concha, para obtener 250 g de carne cocida
  • 50 ml de agua para abrirlos
  • 600 ml de leche entera
  • 80 g de harina de trigo
  • 50 g de mantequilla
  • 80 g de cebolla pelada
  • 10 g de aceite de oliva
  • 2 g de sal, ajustar según el relleno
  • 0,3 g de pimienta negra

Para el empanado

  • 40 g de harina de trigo
  • 2 huevos medianos, unos 100 g sin cáscara
  • 200 g de pan rallado
  • 700 ml de aceite de girasol para freír

Valores nutricionales

Calorías
458 kcal
Proteínas
19.4 g
Hidratos
36.1 g
Grasas
25.2 g
Fibra
1.6 g

Elaboración paso a paso

  1. 1

    Preparar el relleno

    Limpia los mejillones y retira barbas y conchas rotas. Desecha los que no se cierren al golpearlos. Ponlos con los 50 ml de agua en una olla tapada y calienta 4-6 minutos, hasta que se abran. Desecha los cerrados. Extrae la carne, pesa 250 g y reserva cualquier exceso para otro uso. Pica y saltea un minuto con los 10 g de aceite.

  2. 2

    Hacer la bechamel

    Pica muy fina la cebolla. En una cazuela ancha, cocínala con la mantequilla 8 minutos a fuego medio-bajo. Añade los 80 g de harina y remueve 3 minutos sin que se oscurezca. Incorpora la leche templada en varias adiciones, batiendo para deshacer los grumos.

  3. 3

    Ligar la masa

    Cocina a fuego medio-bajo 15-20 minutos, removiendo el fondo y las esquinas con una espátula. Añade la carne de mejillón picada durante los últimos 5 minutos. Remueve sin incorporar el líquido de apertura, para no ablandar la masa. Añade la pimienta y prueba antes de incorporar la sal. La masa debe quedar espesa y dejar un surco visible al pasar la espátula.

  4. 4

    Enfriar de forma uniforme

    Extiende en una fuente poco profunda, en una capa de unos 2 cm. Deja perder el calor fuerte durante 30 minutos como máximo y cubre la superficie con film apto para alimentos. Refrigera a 4 °C durante al menos 4 horas, hasta que toda la masa esté firme y fría.

  5. 5

    Formar y empanar

    Divide la masa en 24 porciones iguales: corresponden a 4 croquetas por ración. Forma cilindros de unos 5 cm, sin grietas. Pasa por una capa fina de harina, huevo batido y pan rallado. Presiona suavemente para sellar toda la superficie. Desecha el huevo y el empanado sobrantes que hayan tocado la masa. Refrigera 30 minutos más.

  6. 6

    Freír y escurrir

    Calienta el aceite en un cazo de 18-20 cm hasta 175-180 °C, sin llenarlo más de la mitad. Fríe en cuatro tandas de 6 unidades durante 4-5 minutos, girándolas si no quedan sumergidas y manteniendo las demás en la nevera. Deben quedar doradas y alcanzar 74 °C en el centro. Comprueba la primera tanda y prolonga la cocción si hace falta, bajando el aceite a 170 °C si se dora demasiado rápido. Recupera la temperatura entre tandas. Escurre brevemente sobre papel y sirve sin amontonar.

Preguntas frecuentes sobre la receta de Croquetas de mejillones

Algunos mejillones siguen cerrados al terminar la cocción, ¿los aprovecho?

No. Descártalos sin forzarlos; utiliza únicamente los que se hayan abierto con el calor y revisa cada carne al extraerla.

¿Por qué se pesa la carne después de retirar todas las conchas?

El rendimiento cambia según el tamaño de las piezas. Pesada limpia, la cantidad real mantiene estable la proporción con harina, leche y cebolla.

Encuentro arena al picar un mejillón, ¿basta con enjuagarlo?

Descarta esa pieza y revisa las demás individualmente. No añadas el líquido de cocción, que podría trasladar partículas al conjunto de la masa.

Curiosidades y más información sobre la receta

La apertura con calor también permite seleccionar

Los mejillones aptos se abren durante la cocción tapada y liberan su carne sin necesidad de forzar la concha. Separar los que continúan cerrados y revisar cada pieza protege la elaboración antes de comenzar a picar el relleno. Trabaja por tandas si la olla no permite observar bien todas las conchas.

El peso útil no coincide con el comprado

Concha, barba y posibles descartes representan gran parte del peso inicial. Por eso la receta fija doscientos cincuenta gramos de carne cocida, no una cifra aproximada de mejillón entero; cualquier exceso puede reservarse para otra preparación. La balanza recibe solo carne revisada, limpia y ya bien escurrida.

Una bechamel controlada prescinde del caldo de apertura

Ese líquido cambia de volumen, salinidad y limpieza en cada tanda. Excluirlo evita introducir arena o agua difícil de medir, mientras el breve salteado concentra la carne picada y mantiene reconocible su sabor dentro de la masa. Tampoco es necesario compensar su ausencia añadiendo más sal a la mezcla.

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