Imagen de la receta Fabas con costilla de cerdo

Fabas con costilla de cerdo

Las fabas quedan cremosas, con costilla tierna y un caldo ligado por la propia legumbre. El dorado inicial de la carne aporta sabor al fondo, mientras que el pimentón se incorpora con cuidado para que conserve su aroma sin quemarse. Se parte de fabas secas y costilla fresca, sin adobar ni salar previamente. Una cocción tranquila permite que ambas se ablanden juntas y evita que las pieles se desprendan por un hervor demasiado fuerte.

Resumen de la receta

Tiempo 2 h 50 min
Dificultad Fácil
Raciones 4
Por ración 692 kcal

Ingredientes

  • 320 g de fabas blancas secas
  • 700 g de costilla de cerdo fresca con hueso cortada en trozos de 5 cm
  • 180 g de cebolla pelada
  • 150 g de zanahoria limpia
  • 6 g de ajo pelado
  • 25 g de aceite de oliva
  • 4 g de pimentón dulce
  • 1 hoja de laurel
  • 1,3 litros de agua para cocer
  • agua para el remojo
  • 5 g de sal
  • 0,5 g de pimienta negra

Valores nutricionales

Calorías
692 kcal
Proteínas
38.8 g
Hidratos
41 g
Grasas
35.9 g
Fibra
14.1 g

Elaboración paso a paso

  1. 1

    Remojar las fabas

    Revisa las fabas y descarta cualquier grano deteriorado. Lávalas y déjalas 12 horas en la nevera, cubiertas con al menos tres veces su volumen de agua. Después escúrrelas y desecha esa agua. El remojo se hace en un recipiente amplio porque aumentarán de tamaño.

  2. 2

    Dorar la costilla

    Seca la costilla y sazona con 2 g de sal y la pimienta. Calienta el aceite en una cazuela de unos 24 cm y dora la carne en dos tandas, unos 4 minutos por tanda. Retírala a un plato. Pica la cebolla y el ajo y corta la zanahoria en dados pequeños. Cocina las hortalizas en el mismo aceite durante 8-10 minutos a fuego medio.

  3. 3

    Arrancar el guiso

    Aparta la cazuela del fuego, incorpora el pimentón y remueve unos segundos. Añade enseguida las fabas escurridas, la costilla con sus jugos, el laurel y los 1,3 litros de agua. Lleva a ebullición y retira la espuma de la superficie con una espumadera, procurando no sacar la grasa que forma parte del guiso.

  4. 4

    Cocer sin romper la legumbre

    Baja el fuego y deja cocer con la tapa ligeramente entreabierta durante unas 2 horas. El caldo debe burbujear suavemente y cubrir las fabas; si baja demasiado, añade un poco de agua caliente. Mueve la cazuela por las asas, sin remover con cuchara. Empieza a probar una faba a los 90 minutos: su interior debe quedar cremoso, sin un centro harinoso o duro.

  5. 5

    Ligar y dejar reposar

    Cuando la costilla se separe fácilmente del hueso y las fabas estén tiernas, añade los 3 g de sal restantes. Aplasta dos cucharadas de fabas con un poco de caldo y devuélvelas a la cazuela. Cocina 5 minutos y deja reposar 10 minutos fuera del fuego. Retira el laurel y reparte la carne y el caldo entre cuatro platos. La edad de la legumbre puede exigir algo más de cocción.

Preguntas frecuentes sobre la receta de Fabas con costilla de cerdo

¿Dónde conviene dejar las fabas durante el remojo?

El frío del frigorífico mantiene el alimento a temperatura segura durante las doce horas necesarias para que absorba agua.

La costilla está tierna pero las fabas siguen duras, ¿qué hago?

Continúa el hervor suave y añade agua caliente si es necesario; la edad de la legumbre cambia el tiempo.

¿Cómo se liga el caldo sin utilizar harina?

Aplasta dos cucharadas de fabas cocidas con caldo, devuélvelas y mueve la cazuela suavemente por las asas.

Curiosidades y más información sobre la receta

El remojo inicia una hidratación uniforme

Las fabas secas aumentan de tamaño antes de recibir calor y después se cuecen en agua limpia. Mantenerlas refrigeradas durante esas doce horas controla la temperatura. Un recipiente con holgura y abundante líquido evita que los granos superiores queden fuera al expandirse.

El pimentón no tolera una fritura prolongada

La grasa y el calor despiertan su aroma, pero una exposición excesiva lo quema rápidamente. Retirar la cazuela, remover unos segundos y añadir agua y legumbres corta esa cocción. El resultado aporta color sin introducir un amargor difícil de corregir.

La propia faba puede dar cuerpo al caldo

Cuando la pulpa ya está cremosa, una pequeña parte se aplasta y vuelve a la cazuela. El almidón liberado espesa de forma gradual durante cinco minutos. El reposo posterior completa la liga sin romper el resto de los granos con una cuchara.

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