Imagen de la receta Manitas de cerdo guisadas

Manitas de cerdo guisadas

Las manitas de cerdo quedan melosas, con la piel muy tierna y una salsa que gana cuerpo con el propio caldo de cocción. Su atractivo está en esa textura gelatinosa, más que en una gran cantidad de carne. Se cocinan primero hasta que los huesos empiezan a soltarse y después se terminan en un sofrito de tomate y pimiento choricero. La olla convencional permite comprobar la ternura sin prisas; el fuego debe ser suave para que las piezas se mantengan enteras y el caldo no desaparezca antes de tiempo.

Resumen de la receta

Tiempo 4 h 10 min
Dificultad Media
Raciones 4
Por ración 625.2 kcal

Ingredientes

Para cocer las manitas

  • 4 manitas de cerdo frescas, limpias y partidas longitudinalmente, unos 1.600 g con hueso
  • 150 g de cebolla
  • 100 g de puerro
  • 1 hoja de laurel
  • 6 g de sal
  • 2,5 l de agua y agua caliente adicional para mantenerlas cubiertas

Para la salsa

  • 250 g de cebolla
  • 150 g de zanahoria
  • 10 g de ajo
  • 300 g de tomate triturado natural
  • 20 g de pulpa de pimiento choricero
  • 100 ml de vino blanco seco
  • 35 g de aceite de oliva
  • 3 g de pimentón dulce
  • 0,5 g de pimienta negra
  • 500 ml del caldo de cocer las manitas
  • agua para escaldar las manitas

Valores nutricionales

Calorías
625.2 kcal
Proteínas
47.6 g
Hidratos
9.3 g
Grasas
41.5 g
Fibra
3.2 g

Elaboración paso a paso

  1. 1

    Revisar y escaldar las manitas

    Pide las manitas limpias, sin pelos y cortadas por el carnicero. Revisa especialmente los pliegues y retira cualquier resto de pelo con pinzas. Ponlas en una olla, cúbrelas con agua, lleva a ebullición y cuece 5 minutos. Desecha esa agua, enjuaga las piezas con cuidado de no salpicar y limpia la olla.

  2. 2

    Cocer a fuego suave

    Coloca las manitas de nuevo en la olla con los 2,5 litros de agua, los 150 g de cebolla en cuartos, el puerro bien lavado en dos trozos, el laurel y la sal. Lleva a hervor, retira la espuma y baja el fuego. Tapa parcialmente y cuece unas 3 horas, añadiendo agua caliente si alguna parte queda descubierta. Comprueba desde las 2 horas y media: una brocheta debe entrar con facilidad en la piel y los huesos deben comenzar a desprenderse. Si siguen correosas, prolonga la cocción en intervalos de 15 minutos.

  3. 3

    Preparar el sofrito mientras cuecen

    Durante la última media hora, pica fina la cebolla de la salsa, corta la zanahoria en dados de 5 mm y pica el ajo. Calienta el aceite en una cazuela amplia y cocina cebolla y zanahoria 12–15 minutos a fuego medio-bajo. Añade el ajo, remueve 1 minuto y agrega el pimentón fuera del fuego. Vuelve a poner la cazuela al fuego, vierte el vino y reduce 3 minutos.

  4. 4

    Cocinar y triturar la salsa

    Añade el tomate y la pulpa de pimiento choricero al sofrito. Cocina 12–15 minutos a fuego suave, removiendo, hasta que el tomate haya perdido su agua más suelta. Cuando las manitas estén tiernas, cuela 500 ml de su caldo y añádelos a la salsa junto con la pimienta. Tritura con la batidora manteniendo el cabezal sumergido para evitar salpicaduras calientes.

  5. 5

    Guisar las piezas en la salsa

    Pasa las manitas con una espumadera a la cazuela y retira los huesos pequeños que se hayan soltado. El resto del caldo y las hortalizas de cocción no forman parte del plato. Cocina las piezas en la salsa 25–30 minutos a fuego bajo, moviendo la cazuela por las asas y girándolas una vez con cuidado. La salsa debe cubrir la cuchara y las manitas quedar muy tiernas.

  6. 6

    Reposar y servir con cuidado

    Deja reposar 5 minutos y reparte dos mitades por persona con su salsa. Advierte al servir de la presencia de huesos pequeños. Si prefieres deshuesarlas, hazlo cuando estén templadas antes del guiso final, revisando cada pieza con los dedos limpios y conservando todos los trozos comestibles.

Preguntas frecuentes sobre la receta de Manitas de cerdo guisadas

¿Puedo hacer la primera cocción en olla a presión?

Sí, siguiendo capacidad e instrucciones de tu modelo; comprueba la ternura tras despresurizar por completo y conserva la fase final de salsa.

¿Por qué la salsa queda sólida dentro de la nevera?

La gelatina extraída se afirma con el frío y vuelve a fundirse al recalentar suavemente con unas cucharadas de agua.

¿Cómo sé que las manitas están suficientemente tiernas?

Una brocheta debe atravesar la piel con facilidad y los huesos empezar a soltarse sin que las mitades se deshagan solas.

Curiosidades y más información sobre la receta

El peso con hueso no equivale al rendimiento

Las manitas contienen una proporción importante de hueso. Los 1.600 g permiten comprar y repartir las piezas, pero la porción comestible es menor y está formada sobre todo por piel y tejido blando. Conviene distribuir mitades de tamaño semejante entre las cuatro raciones.

La gelatina construye la textura de la salsa

La cocción prolongada transfiere componentes del tejido al caldo, que se vuelve más denso al reducir y firme al enfriar. Reservar 500 ml permite aprovechar esa capacidad dentro del sofrito. La consistencia definitiva se valora antes de añadir cualquier espesante externo.

Dos cocciones separan ternura y sabor

La olla con agua ablanda primero unas piezas firmes y produce el caldo. Después, las manitas ya tiernas pasan a una salsa concentrada de tomate, pimiento choricero y vino durante media hora. Este orden evita que el sofrito tenga que soportar tres horas de hervor.

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