Imagen de la receta Pollo a la cazadora

Pollo a la cazadora

El pollo a la cazadora queda envuelto en una salsa de tomate y vino tinto, con cebolla, zanahoria y apio. Las piezas se doran antes de guisarse suavemente, de modo que la salsa recoge el fondo tostado de la cazuela. El romero se incorpora en una rama y se retira al final para perfumar sin dejar agujas entre la carne.

Resumen de la receta

Tiempo 1 h 25 min
Dificultad Fácil
Raciones 4
Por ración 657 kcal

Ingredientes

  • 1,4 kg de pollo troceado en 8 piezas con piel y hueso
  • 400 g de tomate triturado
  • 150 g de cebolla pelada
  • 100 g de zanahoria limpia
  • 60 g de apio limpio
  • 6 g de ajo pelado
  • 150 ml de vino tinto
  • 25 g de aceite de oliva
  • 1 ramita de romero fresco, unos 2 g
  • 5 g de perejil fresco
  • 5 g de sal
  • 0,5 g de pimienta negra molida
  • 100 ml de agua

Valores nutricionales

Calorías
657 kcal
Proteínas
48.1 g
Hidratos
11.7 g
Grasas
43.6 g
Fibra
3.7 g

Elaboración paso a paso

  1. 1

    Organizar el troceado

    Pide el pollo cortado en ocho piezas para guisar, sin vísceras. Retira los fragmentos de hueso visibles y seca la piel con papel; no laves el pollo crudo bajo el grifo. Pica cebolla, zanahoria y apio en dados de unos 5 mm, y el ajo más fino. Lava las hierbas.

  2. 2

    Dorar en dos tandas

    Salpimienta el pollo. Calienta el aceite en una cazuela ancha, de unos 28–30 cm, a fuego medio-alto. Dora cuatro piezas durante unos 8 minutos en total, empezando por la piel y girándolas cuando se desprendan del fondo. Retira y repite con las otras cuatro. Deben tomar color por fuera, no quedar completamente cocinadas. Si el fondo se ennegrece, retira las partes quemadas antes de continuar.

  3. 3

    Hacer el sofrito

    Baja a fuego medio y añade cebolla, zanahoria y apio. Cocina 8 minutos, removiendo para ablandarlos y despegar parte del fondo. Añade el ajo durante el último minuto. Vierte el vino tinto y deja hervir suavemente 2 minutos, raspando con una espátula de madera.

  4. 4

    Guisar sin un hervor fuerte

    Incorpora el tomate, los 100 ml de agua y la rama de romero. Devuelve el pollo con sus jugos y acomódalo en una capa, con la piel mayormente hacia arriba. Cuando empiece a burbujear, baja el fuego y tapa dejando una pequeña abertura. Cocina 40–45 minutos; mueve la cazuela y gira las piezas una vez a mitad de tiempo. Si el fondo amenaza con secarse, añade agua caliente de cucharada en cucharada.

  5. 5

    Comprobar carne y salsa

    Mide el centro de las piezas más gruesas sin tocar hueso: todas deben alcanzar 74 °C. Comprueba antes las porciones de pechuga y retíralas a una fuente limpia si ya están hechas mientras terminan las demás. Si la salsa sigue acuosa, retira toda la carne y reduce destapada unos minutos a fuego medio.

  6. 6

    Reposar y repartir

    Retira el romero y añade el perejil picado. Junta de nuevo pollo y salsa, apaga y deja reposar 5 minutos. Reparte cuatro raciones equilibradas, combinando las piezas grandes y pequeñas, y acompaña cada una con el sofrito y sus jugos.

Preguntas frecuentes sobre la receta de Pollo a la cazadora

¿Tiene que llevar setas o aceitunas?

No todas las versiones las incluyen. En esta preparación la base está en el sofrito, el tomate, el vino y el romero; no es necesario añadir ingredientes de otras variantes para completar el plato.

¿Se puede preparar el día anterior?

Sí. Pasa el guiso a recipientes poco profundos y refrigera antes de 2 horas, sin esperar a que una olla grande se enfríe por completo sobre la encimera. Conserva a 4 °C o menos y consume en 2–3 días. Recalienta la porción que vayas a servir hasta 74 °C en el centro.

¿La salsa queda sin alcohol?

No puede asegurarse que esta cocción lo elimine por completo. Si necesitas una preparación sin alcohol, sustituye el vino por agua o caldo sin alcohol; cambiará el sabor de la salsa.

Curiosidades y más información sobre la receta

Cacciatora con tomate y sin él

La cocina italiana recoge preparaciones a la cacciatora con tomate y otras sin él, condimentadas con vinagre, ajo y aceitunas. En las primeras, la pulpa del tomate aporta cuerpo a la salsa; en las segundas, el protagonismo recae en el fondo del dorado y en el aliño ácido. El nombre no implica necesariamente añadir setas.

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