Imagen de la receta Pollo al vino tinto

Pollo al vino tinto

El vino tinto da una salsa oscura al pollo guisado con panceta, cebollitas y champiñones. La harina aporta un ligero cuerpo, suficiente para que los jugos acompañen la carne sin convertirse en una crema espesa. Los champiñones se doran aparte y entran al final, mientras el pollo se ablanda a fuego suave con la tapa entreabierta.

Resumen de la receta

Tiempo 1 h 40 min
Dificultad Media
Raciones 4
Por ración 785 kcal

Ingredientes

  • 1,4 kg de pollo troceado en ocho piezas con hueso y piel
  • 100 g de panceta fresca
  • 200 g de cebollitas francesas peladas
  • 250 g de champiñones limpios
  • 350 ml de vino tinto seco
  • 250 ml de caldo de pollo bajo en sal
  • 15 g de harina de trigo
  • 20 g de aceite de oliva
  • 6 g de ajo pelado
  • 1 g de tomillo seco
  • 1 hoja pequeña de laurel
  • 3 g de sal
  • 0,5 g de pimienta negra molida

Valores nutricionales

Calorías
785 kcal
Proteínas
51.8 g
Hidratos
11.1 g
Grasas
55.5 g
Fibra
1.7 g

Elaboración paso a paso

  1. 1

    Preparar las piezas y las hortalizas

    Seca el pollo con papel y reparte sal y pimienta. Corta la panceta en bastones de aproximadamente 1 cm. Deja enteras las cebollitas de 2–3 cm y parte por la mitad las mayores. Divide los champiñones en cuartos y pica el ajo.

  2. 2

    Dorar la panceta y el pollo

    Calienta 10 g de aceite en una cazuela amplia a fuego medio. Cocina la panceta 5 minutos, hasta que empiece a dorarse, y retírala dejando la grasa en la cazuela. Dora el pollo en dos tandas, unos 8 minutos por tanda, girando para dar color a varias caras. Retira a una fuente; aún no estará cocinado por dentro.

  3. 3

    Formar el fondo de la salsa

    Añade las cebollitas y cocina 5 minutos a fuego medio, moviendo la cazuela. Incorpora el ajo durante 30 segundos, espolvorea la harina y remueve 1 minuto. Aparta del fuego para añadir el vino. Vuelve al fuego y deja hervir 3 minutos, raspando suavemente el fondo para incorporar los restos dorados.

  4. 4

    Guisar con la tapa entreabierta

    Agrega caldo, tomillo, laurel, panceta y pollo con sus jugos. Lleva a un hervor suave y cocina 45–50 minutos con la tapa entreabierta, girando las piezas a mitad. El líquido debe llegar aproximadamente a media altura de la carne; no necesita cubrirla por completo. Si se reduce demasiado, incorpora un poco de agua caliente.

  5. 5

    Saltear los champiñones

    Mientras se guisa el pollo, calienta los 10 g de aceite restantes en una sartén. Saltea los champiñones a fuego medio-alto durante 7–8 minutos, hasta que pierdan el líquido y tomen color. Incorpóralos a la cazuela durante los últimos 10 minutos del guiso.

  6. 6

    Comprobar y dejar reposar

    Mide al menos una pieza de pechuga y una de muslo en su parte más gruesa, sin tocar hueso: deben alcanzar 74 °C. La carne debe estar tierna y las cebollitas atravesarse con facilidad. Si la salsa está muy líquida, retira el pollo y redúcela destapada unos minutos antes de devolverlo. Desecha el laurel y deja reposar 5 minutos. Reparte cuatro raciones equilibradas, combinando piezas grandes y pequeñas, con cebollitas, champiñones y salsa.

Preguntas frecuentes sobre la receta de Pollo al vino tinto

¿Se puede preparar el día anterior?

Sí. Reparte el guiso en recipientes poco profundos y refrigera antes de 2 horas. Consúmelo en 2 días y recaliéntalo suavemente hasta alcanzar 74 °C en el centro de las piezas, añadiendo agua si la salsa se ha concentrado.

¿Sirve vino dulce?

No para el equilibrio previsto. El vino dulce cambia notablemente el sabor de la salsa y no sustituye al tinto seco en la misma cantidad.

¿Queda libre de alcohol al guisarlo?

No se puede asegurar. Aunque parte del alcohol se pierde al cocinar, el plato no debe presentarse como libre de alcohol.

Curiosidades y más información sobre la receta

Reducir la salsa sin prolongar la carne

La cantidad de agua que pierde una cazuela depende de su anchura y del ajuste de la tapa. Por eso dos guisos con el mismo tiempo pueden terminar con salsas de distinta densidad. Retirar las piezas ya tiernas permite concentrar el líquido sin seguir cocinando la pechuga.

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