Estupenda receta de choco a la brasa

Choco a la brasa

El choco a la brasa, también buscado como sepia a la parrilla o a la barbacoa, necesita fuego vivo, superficie bien seca y una cocción corta. En esta receta se abre el cuerpo de un choco de aproximadamente un kilo, se marcan cortes superficiales para que quede plano y se asa entre cuatro y cinco minutos por cada cara sobre brasas sin llama. El aliño de ajo, perejil y limón se añade después, cuando la superficie ya está tostada y el interior completamente cocinado, para que el ácido y la humedad no interfieran con la parrilla.

Resumen de la receta

Tiempo 35 min
Dificultad Media
Raciones 4
Por ración 210 kcal

Ingredientes

  • 1 choco limpio de aproximadamente 1 kg
  • 30 ml de aceite de oliva
  • 9 g de sal gruesa

Para el aliño

  • 35 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 2 dientes de ajo
  • 15 g de perejil
  • 20 ml de zumo de limón

Valores nutricionales

Calorías
210 kcal
Proteínas
30 g
Hidratos
2 g
Grasas
9 g
Fibra
0.3 g

Elaboración paso a paso

  1. 1

    Limpiar y abrir el choco

    Si no viene preparado, retira las vísceras, el jibión o concha interna, los ojos y la boca dura situada entre los tentáculos. Separa con cuidado la bolsa de tinta si está intacta y quieres aprovecharla en otra receta. Abre el manto por un lateral para extenderlo como una lámina y repasa la cavidad sin dejar restos oscuros.

  2. 2

    Secar y marcar la parte gruesa

    Seca el cuerpo y los tentáculos minuciosamente con papel de cocina. Practica cortes diagonales muy superficiales en forma de rombos por la cara interior del manto, sin atravesarlo. Los cortes ayudan a que la pieza se mantenga más plana y ofrecen más bordes para el tostado, pero si son profundos el choco se romperá al girarlo.

  3. 3

    Preparar el aliño fuera del fuego

    Pica los dientes de ajo y el perejil y mézclalos con los 35 mililitros de aceite de oliva virgen extra y el zumo de limón. Reserva el aliño lejos de la parrilla. No lo uses para marinar el choco: el limón humedecería la superficie y el ajo se quemaría sobre las brasas.

  4. 4

    Conseguir unas brasas estables

    Enciende la barbacoa con tiempo y espera hasta obtener brasas rojas cubiertas por una película gris, sin llama directa. Deja una zona con calor más intenso y otra más suave para poder desplazar la pieza si gotea grasa o aparecen llamaradas. Limpia la rejilla caliente y engrásala ligeramente.

  5. 5

    Asar el cuerpo por las dos caras

    Pincela el manto con los 30 mililitros de aceite y añade la sal gruesa. Colócalo extendido sobre la zona caliente y cocina entre cuatro y cinco minutos sin moverlo. Gíralo con unas pinzas largas y una espátula ancha y cocina otros cuatro o cinco minutos, ajustando al grosor y trasladándolo a la zona suave si la superficie se oscurece demasiado.

  6. 6

    Cocinar los tentáculos y comprobar el punto

    Asa los tentáculos junto al cuerpo, procurando que la parte gruesa reciba calor directo y girándolos para que se hagan por todas sus caras. El choco debe quedar opaco, firme pero flexible y alcanzar al menos 60 °C durante un minuto en la zona más gruesa. Si el cuerpo está listo antes, retíralo y deja únicamente los tentáculos el tiempo necesario.

  7. 7

    Reposar, cortar y aliñar

    Deja reposar el choco dos minutos sobre una tabla limpia. Corta el manto en tiras anchas y separa los tentáculos en porciones, siempre con un cuchillo distinto o ya lavado después de la preparación en crudo. Añade solo parte del aliño, sirve el resto aparte y lleva el plato a la mesa mientras conserva el calor de las brasas.

Preguntas frecuentes sobre la receta de Choco a la brasa

¿Choco, sepia y jibia son lo mismo?

Sí. Son nombres comerciales y regionales aplicados habitualmente a Sepia officinalis. En Galicia, choco es la denominación más reconocible; sepia y jibia son frecuentes en castellano. No debe confundirse con el calamar ni con la pota.

¿Cuánto tiempo necesita el choco a la brasa?

Un choco limpio de aproximadamente un kilo, abierto en una lámina, necesita como orientación entre cuatro y cinco minutos por cada cara. El grosor, la distancia y la intensidad de las brasas cambian el tiempo. Comprueba siempre la parte más alta y no solo los bordes finos.

¿Cómo se consigue un choco tierno y no gomoso?

Ábrelo para igualar el grosor, sécalo, utiliza brasas vivas sin llama y evita alargar la cocción una vez que el centro esté completamente hecho. Un fuego débil cuece la superficie en sus jugos y demasiado tiempo contrae la carne hasta volverla correosa.

¿Es lo mismo hacerlo a la parrilla que a la barbacoa?

En esta receta sí: ambos términos describen la cocción sobre una rejilla colocada encima de brasas. Lo importante es trabajar sin llama directa, disponer de dos zonas de calor y adaptar los minutos a la distancia real entre el choco y el carbón.

¿Puede marinarse antes con ajo, perejil y limón?

No es necesario y, para este resultado, es preferible no hacerlo. El limón modifica la superficie, el líquido dificulta el tostado y los trozos de ajo pueden quemarse. Añade el aliño cuando el choco ya esté asado y cortado.

¿Es necesario congelarlo antes de asarlo?

No si se cocina completamente y alcanza al menos 60 °C durante un minuto en toda la pieza. La congelación preventiva se exige para preparaciones crudas o con un tratamiento insuficiente frente al anisakis, no para un choco correctamente cocinado.

¿Se puede preparar el choco a la plancha con estos ingredientes?

Sí, pero la plancha no aporta el aroma de la brasa y puede necesitar tandas si la superficie es pequeña. Utiliza una plancha muy caliente, mantén el choco extendido y conserva el mismo criterio de cocción completa. El aliño también se añade al final.

¿Qué hago con la tinta del choco?

Si la bolsa salió intacta durante la limpieza, puede refrigerarse para utilizarla de inmediato o congelarse bien protegida para otra preparación. No la incorpores a esta parrilla ni utilices una bolsa rota o contaminada durante la evisceración.

Curiosidades y más información sobre la receta

Sepia officinalis, el choco de las costas gallegas

El choco es un cefalópodo de cuerpo ancho y aplanado, con ocho brazos, dos tentáculos más largos y una concha interna calcárea llamada jibión. Esa estructura lo diferencia del calamar, cuyo cuerpo es más alargado y contiene una pluma interna fina. En el mercado puede aparecer como choco, sepia o jibia.

La brasa respeta su carácter carnoso

El manto del choco ofrece una pieza amplia que admite contacto directo con la parrilla. El calor intenso tuesta la superficie mientras el interior conserva humedad, siempre que el grosor sea regular y la cocción no se prolongue. Abrirlo y marcarlo no son gestos decorativos, sino formas de controlar la contracción.

Choco y Redondela

Redondela mantiene una relación especialmente visible con el choco de la ensenada de San Simón y le dedica una fiesta gastronómica propia. Allí se prepara de muchas maneras, desde empanadas y arroces hasta platos con su tinta. La brasa no pretende sustituirlas: ofrece una lectura más directa del producto y del fuego.

Parrilla, plancha y guiso no producen el mismo resultado

La parrilla aporta humo y un calor irregular que exige mover la pieza entre zonas. La plancha ofrece contacto uniforme y un tostado más limpio. El guiso utiliza líquido y tiempos diferentes para ablandar e integrar la carne en una salsa. Compartir ingrediente no convierte sus instrucciones en intercambiables.

Cocción completa de un cefalópodo grueso

El tostado exterior no demuestra por sí solo que la zona central esté hecha. El choco y otros cefalópodos pueden albergar anisakis, por lo que la pieza debe alcanzar al menos 60 °C durante un minuto. En un manto de unos 2,5 centímetros, unos diez minutos totales ofrecen una referencia que siempre debe ajustarse al grosor real.

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