Muslos de pollo asados al horno perfecto

Muslos de pollo asados

Los muslos asados quedan cubiertos por una piel dorada y crujiente, con carne jugosa que se separa con facilidad del hueso. Secar la piel y dejar espacio entre piezas favorece el dorado. El fondo de ajo, limón y hierbas se mantiene debajo, sin mojar la superficie.

Resumen de la receta

Tiempo 1 h 15 min
Dificultad Fácil
Raciones 4
Por ración 580 kcal

Ingredientes

  • 8 muslos de pollo
  • 4 dientes de ajo
  • 1 limón
  • 40 ml de aceite
  • 150 ml de caldo
  • tomillo
  • romero
  • 12 g de sal
  • pimienta

Valores nutricionales

Calorías
580 kcal
Proteínas
47 g
Hidratos
3 g
Grasas
42 g
Fibra
1 g

Elaboración paso a paso

  1. 1

    Preparar

    Seca los muslos, sazona y unta con aceite, ajo, limón y hierbas.

  2. 2

    Colocar

    Dispón en una fuente con la piel arriba y vierte el caldo alrededor.

  3. 3

    Asar

    Hornea a 200 °C entre 40 y 50 minutos, hasta 74 °C junto al hueso.

  4. 4

    Reposar

    Espera cinco minutos y sirve con los jugos desgrasados.

Preguntas frecuentes sobre la receta de Muslos de pollo asados

¿Puede usarse contramuslo deshuesado?

Sí. Necesita menos tiempo que un muslo con hueso, por lo que conviene comprobar antes que el centro haya alcanzado 74 °C para evitar que se reseque.

¿Por qué no queda crujiente?

La piel puede conservar humedad, las piezas estar demasiado juntas o faltar calor al final. Sécala, deja espacio entre los muslos y termina unos minutos a temperatura alta.

¿Puede prepararse antes?

Sí. Refrigera los muslos una vez fríos y recaliéntalos en el horno hasta que el centro esté muy caliente. Termina con calor fuerte y la piel descubierta para recuperar parte del crujiente.

Curiosidades y más información sobre la receta

Piel seca, carne jugosa

La humedad superficial produce vapor. Secar y colocar la piel hacia arriba permite que la grasa se funda y la superficie se tueste.

Aprovechar los jugos

Retira la grasa visible y reduce el fondo unos minutos; se sirve debajo o aparte para no ablandar la piel.

Medir la carne sin tocar el hueso

La sonda se coloca en la parte carnosa más gruesa del muslo, cerca del hueso pero sin apoyarse en él. Conviene comprobar más de una pieza si los tamaños varían, retirando las que ya han alcanzado la temperatura indicada.

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